“Tengan calma, pero estén preparados,” el cónsul mexicano en Seattle le dice a una comunidad ansiosa que se pregunta qué consecuencias le traerá la elección de Donald Trump a la presidencia.

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El cónsul mexicano Roberto Dondisch ha tenido unas semanas bastante ocupadas. Desde su oficina en Seattle, Dondisch ha estado hablando con funcionarios y ciudadanos mexicanos a través del estado de Washington, planeando viajes para entrar en contacto con más gente y elaborando un plan a nivel local para ayudar a una comunidad profundamente consternada por la elección de Donald Trump.

Su mensaje: “Tengan calma, pero estén preparados.”

Ahora es el momento de poner sus documentos en orden en caso de que su estado migratorio sea cuestionado.

“La gente está preocupada porque quieren saber qué es lo que significan las elecciones para ellos,” dijo el cónsul de cuarenta y un años, quien llegó a Seattle hace cuatro meses después de ocuparse de la dirección de temas globales en la secretaría de relaciones exteriores de México.

En una entrevista en el consulado localizado en Belltown, Dondisch dijo haberse sorprendido al saber qué casi toda la comunidad está nerviosa sin distinción de su estado migratorio. Incluso aquellos ciudadanos mexicanos que poseen residencia permanence están preocupados al visualizar una administración encabezada por Trump, quien durante la campaña pintó a los inmigrantes mexicanos sin papeles como criminales y exigió su deportación en masa.

Dondisch acaba de regresar de los alrededores de Pasco y planea un viaje a Yakima en las próximas semanas como parte de un esfuerzo intensificado para llevar lo que él llama un “consulado sobre ruedas” a distintas partes del estado.

Los viajes, que tendrán lugar cada dos semanas, son parte de un plan de 11 puntos puesto en efecto por la secretaría de relaciones exteriores de México después de la elección. El plan también incluye una línea de atención gratuita – 1-877-632-6678—para ofrecer ayuda legal y asistir con cualquier otra emergencia. Dondisch dijo que habrá asistentes en la línea que podrán incluso ofrecer apoyo emocional.

Cerca de 800,000 personas de ascendencia mexicana viven en Washington, según las cifras del cónsul. Dondisch dice que se trata de la mayoría de los latinos que viven en Washington y que hoy en día, al ser el 12 por ciento de la población, constituyen el segundo grupo étnico más grande del estado, después de los anglo-americanos.

Derechos y papeles

A la vez que incrementa sus contactos con la comunidad Mexicana, Dondisch insiste en que si hay cambios administrativos bajo el nuevo gobierno, no ocurrirán de la noche a la mañana.

Sin embargo, Dondisch dice que es urgente que todos tengan sus papeles a la mano—ya sean documentos estadounidenses como registros escolares y de impuestos, o documentos mexicanos como pasaportes válidos para niños nacidos en EE.UU.

Sin entrar en detalles sobre el por qué, Dondisch indicó que tales documentos pueden jugar un papel clave si alguien está bajo amenaza de ser deportado. (Los niños que son ciudadanos estadounidenses no necesariamente tienen un pasaporte mexicano, pero deberían tenerlo si tuviesen que acompañar a padres que sean deportados.)

El consulado estará abierto los sábados dos veces al mes para acomodar lo que se espera sea un número mayor de visitas. Mientras los pasaportes estadounidenses tardan semanas en ser procesados, los pasaportes mexicanos se entregan allí mismo en la visita al consulado. Un funcionario del Departamento de Estado de EE.UU. visitó el consulado mexicano la semana pasada para averiguar cómo se realizaba el proceso y para ofrecer ayuda con documentación estadounidense.

Dondisch hizo una advertencia sobre posibles estafadores que se aprovechan del miedo que muchos sienten ante un endurecimiento de las reglas migratorias y ofrecen arreglos que parecen fáciles pero son un engaño.

Dada la gran cantidad de mexicanos que viven en el estado y en EE.UU, y la controversia política que ello conlleva, Dondisch enfrenta temas que diplomáticos de otras naciones por lo general no tratan.

Dondisch dice que no hace recomendaciones a sus compatriotas sobre si quedarse en EE.UU o no. Cada quién tiene que decidir por sí mismo.

“Yo me aseguro de que conozcan sus derechos y sean tratados con dignidad,” digo.

El diplomático añadió que le preocupa que pueda haber familias que sean separadas por la deportación de alguno de sus miembros. También le inquieta el destino de los llamados “dreamers,” jóvenes indocumentados que fueron traídos a EE.UU siendo niños y que han recibido el derecho temporal de vivir y trabajar gracias a un programa implementado por el presidente Barack Obama. El presidente electo Trump ha dicho que acabaría con dicho programa.

Al mismo tiempo, Dondisch le dice a sus compatriotas mexicanos que siempre serán bienvenidos en casa. “Por favor, vuelvan,” dice. El gobierno mexicano está aumentando sus esfuerzos para integrar a los emigrantes que retornan, cuyo número iba en aumento incluso antes de la victoria de Trump.

Con la mente abierta

En sus periplos por el estado Dondisch busca conectar no sólo con sus compatriotas emigrados, sino con las autoridades locales.

En Pasco, ciudad que todavía sufre las secuelas del asesinato por parte de la policía de un agricultor mexicano, el cónsul dijo haber oído del jefe de la policía que los funcionarios de la ley no se ocuparán del estado migratorio de los habitantes.

El presidente electo Trump ha amenazado con retener fondos de las llamadas “ciudades santuario,” municipalidades como Seattle que no dedican sus recursos policiales a hacer cumplir leyes migratorias.

El cónsul evitó criticar a Trump. “Por ahora, es asunto de tener una mente abierta,” dijo.

Sin embargo Dondisch está más que dispuesto para hablar sobre otros temas controversiales que han surgido durante la campaña presidencial, como la actitud negativa de Trump hacia el tratado de libre comercio entre Mexico, Canadá y EE.UU. (NAFTA, por sus siglas en inglés.)

“Estamos abiertos a la modernización de NAFTA,” dijo Dondisch.

Pero el cónsul destacó que el comercio entre Washington y México ha aumentado enormemente desde la firma del tratado en 1994. México es el segundo mayor consumidor de manzanas de Washington, un comprador clave de aviones de Boeing y alberga un almacén de Amazon, así como 500 Starbucks y 40 tiendas de Costco.

Cómo esa relación pueda ser afectada bajo nuevas reglas implementadas por Trump está por verse. Al igual que todos, Dondisch está a la expectativa.

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