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Ubicado entre un área comercial dinámica y el canal Duwamish se encuentra una de las joyas escondidas de South Park: El Mercadito Farmer’s Market.

Es un área pequeña con vendedores de diferentes entornos y culturas, donde música latinoamericana retumba en el fondo.

Los visitantes sólo necesitan mirar al primer puesto cerca de la entrada para entender los orígenes del mercado: un esfuerzo entre vecinos para proporcionar alimentos gratuitos a las personas que enfrentan inseguridad alimentaria. 

El puesto ofrece vegetales y productos de despensa que se usan a menudo en la cocina latinoamericana, desde tomatillos y chiles para hacer salsa verde hasta la masa de maíz que se usa para hacer tortillas. 

Pero antes de que fuera El Mercadito Farmer’s Market, era sólo El Mercadito, un banco de alimentos que parece un mercado dirigido por vecinos de South Park. Mónica Pérez, directora ejecutiva de El Mercadito, dijo que el mercado se creó para brindar asistencia alimentaria inmediata durante una pandemia cuyo final aún no está a la vista. 

“El Mercadito es un acto de justicia social”, dijo Pérez, quien ha sido una figura influyente en la comunidad latina de South Park durante casi una década. 

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El mes pasado, El Mercadito se convirtió en El Mercadito Farmer’s Market: una nueva tradición del vecindario con artistas locales, artesanos y agricultores, donde se ofrecen productos gratuitos.

Vendedores como Martha Cabello comparten creaciones que no se ven mucho en los otros mercados de agricultores de Seattle. Cabello vende artesanías, ropa, accesorios, joyas y otros artículos creados por ella y mujeres indígenas de México. 

En un puesto a unas mesas más abajo de Cabello está Mayra Sibrian, con su tentador pan dulce. Sibrian ofrece pan de coco, quesadillas salvadoreñas y conchas hechas con canela y anís. 

Lo que comenzó como un esfuerzo para aliviar el hambre se ha transformado en un mercado de agricultores que resalta el trabajo y las creaciones de las personas de color. El mercado se lleva a cabo de 3 a 7 pm todos los martes en plaza de South Park ubicada en 8456 Dallas Ave. S. 

Los organizadores saben que la pandemia ha afectado desproporcionadamente a las comunidades de color, dijo Pérez, y el deseo de dar a las personas en South Park y en otros lugares acceso a recursos fue “instintivo”. 

El Departamento de Agricultura de EE. UU. ha designado a South Park como un desierto alimentario, lo que significa que el acceso a alimentos saludables es limitado. Específicamente, el departamento define un desierto de alimentos como un área donde la tasa de pobreza es del 20% o más y al menos el 33% de la población vive a más de 1 milla de un supermercado o tienda de alimentos. Aunque ahora hay más mercados y restaurantes cerca del área de los que había hace una década, los desafíos para las familias de bajos ingresos persisten, dijo Pérez. 

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Coté Soerens, quien ayudó a crear El Mercadito, proporcionó varias de las avenidas para convertirlo en una realidad. Soerens cofundó Urban Fresh Food Collective, que patrocinó El Mercadito para aumentar el acceso a alimentos frescos en South Park. 

El aumento de inseguridad alimentaria provocada por la pandemia preocupó a Soerens y a sus vecinos, dijo. Así que actuaron rápidamente para proporcionar alimentos culturalmente relevantes y fomentar un entorno que redujera el estigma que existe de recibir ayuda, dijo Soerens. 

Después de asegurar una asociación con Food Lifeline, un distribuidor de bancos de alimentos en South Park, los líderes comunitarios establecieron un puesto detrás del negocio de Soerens, Resistencia Coffee. Soerens notó la ironía de que Food Lifeline, un destacado distribuidor de alimentos en el oeste de Washington, se encuentre en un desierto de alimentos. 

El mercado había sido un “sueño” del colectivo durante años, así que verlo en pie es una sensación que no puede describir, dijo Soerens. 

Los organizadores se dieron cuenta de que conecciones directas y basadas en confianza eran la clave para hacer contacto con personas que eran “difíciles de alcanzar”, dijo Pérez. Los esfuerzos incluyeron transmitir información de boca en boca y cultivar la red existente de familias de bajos ingresos, así como invitar a esas familias a ser parte del trabajo, dijo Pérez. 

“Nos pusimos las pilas”, dijo Pérez. “El enfoque no fue decir ‘estamos aquí y ustedes vengan’. Fue ir a donde estaban para reducir cualquier incertidumbre o vergüenza al aceptar ayuda”, dijo Pérez. 

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El Mercadito Farmer’s Market ha expandido su red y ahora entrega alimentos dos veces al mes a las personas en South Park y más allá a quienes no pueden llegar al mercado. 

“Empacamos nuestros carros y fuimos donde ellos estaban. Queríamos asegurarnos de que todos tuvieran comida en sus mesas”, dijo Pérez. 

Pero los organizadores no querían que su ayuda llegara solo a las familias latinas. Se aseguraron de extender su ayuda a otras comunidades que enfrentan dificultades en el área, incluyendo campamentos de personas sin hogar cerca de South Park, dijo Pérez. 

Cuando comenzó el banco de alimentos, los organizadores enfrentaron dificultades para conectarse con las personas con necesidades, dijo Pérez. Pero a medida que crecía el esfuerzo y continuaba la pandemia, la demanda de alimentos aumentó y los organizadores entonces sabían donde ir, dijo Pérez. 

“A veces hay más donaciones que personas que las usan”, dijo Soerens, señalando una desconexión entre las personas que necesitan los recursos y las personas que los tienen. Los organizadores necesitan estar en sintonía con las necesidades de una comunidad, dijo Soerens, y eso a menudo sólo pueden hacerlo los mismos miembros de esa comunidad. 

Alrededor de 18 voluntarios ayudaron para que la iniciativa nacida del “amor” y la “compasión por las personas” tuviese éxito, dijo Pérez. “No se trata de sólo ofrecer recursos a la gente, sino de ayudarles a desarrollar sus habilidades de liderazgo”, dijo. 

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De hecho, muchos voluntarios en el mercado una vez estuvieron al otro lado, esperando recibir asistencia alimentaria. 

Luz Imelda Casillas es una de las voluntarias que sintió el deber de corresponder la amabilidad que presenció. Comenzó a trabajar como voluntaria en marzo de 2020 y continúa ayudando en el mercado de agricultores. 

El Mercadito le brinda a Casillas un lugar donde puede socializar con sus vecinos mientras contribuye a la misión de ayudar a las personas que enfrentan la inseguridad alimentaria, dijo. 

Casillas se siente satisfecha cuando ve crecer la confianza que la gente deposita en ella y en otros voluntarios, y también cuando nota que caras conocidas regresan al mercado. 

Expandir el mercado para apoyar a los artistas y vendedores era la siguiente etapa natural, dijo Pérez. 

“Para nosotros la idea principal de expandirnos era dar, servir y crecer juntos como comunidad”, dijo. 

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Los organizadores se acercaron a Marcus Henderson de Black Star Farmers, quien ahora ha establecido un puesto en El Mercadito, su primer mercado de agricultores. Se establece junto a otros agricultores del Black Farmers Collective, Hannah Wilson y Masra Clamoungou. 

Black Star Farmers, que se enfoca en la justicia social, promueve la “devolución de la tierra” para devolver el control de la tierra a los pueblos indígenas, dijo Henderson. 

El trío pide a las personas que paguen lo que puedan por los calabacines, lechugas y otros vegetales que ofrecen. 

“Como personas, estamos arraigados en la tierra”, dijo. “La tierra es donde están todos nuestros recursos, es nuestro medio de vida, todo lo que nos sustenta proviene de ella, y separarnos de eso es una injusticia”, dijo Henderson. 

Los pequeños agricultores no pueden darse el lujo de asumir riesgos financieros para crecer, y es difícil para muchos ofrecer sus productos en mercados de agricultores donde no hay garantía de que todo se venda, dijo. Pero los organizadores de El Mercadito han cooperado para eliminar algunas de esas barreras, ayudando a los proveedores a obtener permisos y trámites para vender, agregó Henderson. 

“Los agricultores de la comunidad BIPOC están creciendo … y ahora tenemos la oportunidad de convertirlo en nuestro medio de vida”, dijo, refiriéndose a las personas negras, indígenas y de color. “Eliminar las barreras es la primera parte”. 

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Los visitantes del mercado participan en un intercambio literal de bienes tanto como en un intercambio cultural, dijo Pérez. 

El Mercadito se ha convertido en un espacio donde miembros de la comunidad se reúnen y ha sido satisfactorio ver cuánto apoyo ha habido, dijo Crystal Brown, directora ejecutiva interina del mercado. 

Durante una mañana particularmente fría hace unas semanas, Brown se sentó en su porche con un té que preparó con hierbas que compró en El Mercadito Farmer’s Market. 

“Fue una experiencia inmensamente hermosa al saber que estaba apoyando a una vecina mía”, dijo Brown. “Las hierbas de mi té vinieron directamente su jardín”. 

Cuando Brown describe cómo se siente vivir en South Park, dice que en muchos respectos se parece a Plaza Sésamo: una hermosa composición de personas de diferentes orígenes que viven en un ambiente cohesionado. 

A las personas de South Park les encanta saludarse mientras caminan a sus perros o salen para caminar, lo cual es un cambio muy apreciado y un contraste con el estereotípico helado ambiente de Seattle, el cual es palpable en otros vecindarios, dijo. El vecindario está alejado del resto del mundo, entre carreteras. Tal vez, dijo Brown, es por ello que existe esta cultura de apertura entre los vecinos. 

“He vivido en Nueva York, he vivido en Los Ángeles y en Seattle, pero no hay nada como este vecindario”, dijo Brown.