Cuando llegamos a Ciudad Juárez, México, en febrero de 2019, nos llamó la atención cómo se parecía a Seattle en muchos sentidos. Las montañas se elevan sobre el horizonte al oeste de la ciudad. Situado en la frontera adyacente a El Paso, Texas, Juárez es el hogar de muchos negocios que aceptan dólares estadounidenses. Muchos juarenses se enorgullecían de hablarnos de la política progresista de la ciudad y de las abundantes oportunidades de trabajo en empresas internacionales que atraen a recién llegados de todo el país. Para muchas personas, Juárez representa la esperanza de un futuro más próspero.

Flowers donated by shops in Chihuahua state are used to hand-dye dresses at NI EN MORE, a small women’s sewing studio in Ciudad Juárez. The cooperative studio was founded to create a safe working environment as well as economic opportunities for women.  212706 (Erika Schultz / The Seattle Times)
Sumérjase en las historias de Juárez en “Hijas desaparecidas”

Es inquietante ver tantos paralelismos en lo que se clasificó como la ciudad más peligrosa del mundo hace solo una década. Esa distinción se basa en las tasas de homicidios y en la gran violencia de la guerra contra las drogas en México en 2010. Es fácil establecer la conexión entre cárteles en conflicto y Estados Unidos: los corredores del tráfico internacional de drogas pasan por Juárez. Es menos intuitivo conectar los puntos entre Estados Unidos y el otro tipo de asesinato por el que se conoce a Juárez: el feminicidio. 

La idea de hacer un reportaje sobre el feminicidio en Juárez vino de nuestra colega Vianna Dávila, editora del proyecto Homeless del Seattle Times. Ofreció la sugerencia a finales de 2018, después de haber leído “Killing Marías”, un libro de la poetisa Claudia Castro Luna, ganadora del premio del estado de Washington. Cada poema del libro lleva el nombre de una mujer diferente llamada María (María Luisa, María Eugenia, María de los Ángeles…) asesinada en Juárez desde que la activista Esther Chávez Cano empezó a registrar las muertes en 1993 guardando recortes de periódico.

Por horrible que sea el feminicidio, la poesía de Castro Luna no se decanta ni por la objetivación ni por la mera observación. Encontró una manera de capturar un destello de belleza en la oscuridad, revelando resiliencia y protagonismo en medio de una cultura afianzada y enraizada en la violencia contra la mujer. Puede leer su poesía en este ejemplar y puede ver los video-poemas con las voces de mujeres de Juárez en seattletimes.com.

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Encontramos esa triste fortaleza cuando pasamos tiempo con madres buscando justicia para sus hijas desaparecidas y asesinadas en Juárez. Se necesita un valor extraordinario para que estas mujeres pinten murales, construyan mosaicos, protesten en las calles y hablen con los periodistas después de perder una hija de una de las formas más horribles que se puedan imaginar. Hemos querido destacar la voluntad y determinación de las mujeres ante las circunstancias más difíciles, cuando la cobertura de los medios de comunicación sobre el feminicidio puede ser poco convincente y desalentadora.

A las madres se les unen activistas y artistas que se solidarizan contra una cultura de machismo, que Cynthia Bejarano, profesora de estudios de género y sexualidad de la Universidad estatal de Nuevo México, traduce como “chovinismo”. Los académicos y activistas que entrevistamos están de acuerdo: Estos valores son globales y muchas de las condiciones que hicieron que estas mujeres fueran blanco de sus asesinos (género, raza y desempoderamiento económico) se extienden mucho más allá de la frontera.

Alrededor del mundo, se asesinan mujeres por ser mujeres. En Tijuana (México), conocimos a víctimas de intentos de asesinato que solicitaban asilo en Estados Unidos con la esperanza de huir de sus atacantes en El Salvador. En Estados Unidos, una de cada cuatro mujeres ha experimentado violencia sexual en el acto, violencia física o acoso por parte de su pareja, según los CDC. Aquí en el estado de Washington, nuestras colegas Lauren Frohne y Bettina Hansen han documentado el movimiento de Mujeres Indígenas Desaparecidas y Asesinadas (Missing and Murdered Indigenous Women, MMIW). Esto sucede aquí. Simplemente no lo etiquetamos como feminicidio.

Así que hoy, en el Día Internacional de la Mujer, presentamos “Hijas Desaparecidas”, un proyecto que combina el periodismo visual con la poesía visual para resaltar la fortaleza de las mujeres de Juárez.