La poeta laureada del estado de Washington, Claudia Castro Luna, tituló su libro de poemas “Killing Marías” (Matando Marías), en honor a las mujeres asesinadas y desaparecidas en Ciudad Juárez, México, sin embargo, su libro infunde vida a las dificultades de estas mujeres.

Castro Luna dice que, como mujer y como latina cuya familia emigró a Estados Unidos de El Salvador cuando era niña, siente cierta “lealtad” hacia las mujeres retratadas en sus versos.

Cientos de mujeres y hasta miles, según algunas estimaciones, han sido asesinadas o secuestradas en Juárez desde la década de los 90. Muchos de esos delitos siguen sin resolverse.

“Killing Marías” by Claudia Castro Luna
“Killing Marías” by Claudia Castro Luna

Acerca del libro:

“Killing Marías: A Poem for Multiple Voices”

Castro Luna dice que el dinero que recaude del libro lo donará a Justicia para Nuestras Hijas (Justice for Our Daughters), una fundación creada por Norma Ledezma Ortega, quien perdió a su hija Paloma, de 16 años, en 2002.

Durante la investigación para su libro, Castro Luna descubrió que “María” es un nombre común para las mujeres de América Latina, aunque en su país, El Salvador, no se utiliza con tanta frecuencia como nombre de pila.

Además, en su tierra natal, “María” se piensa como un nombre para un sirviente, por lo que elude a alguien de una clase económica modesta.

Pero “María” tiene otro significado más exaltado, me dijo Castro Luna cuando nos reunimos para hablar de los poemas, “María” es también el nombre de la virgen”.

María Cristina Quezada Amador, María de los Ángeles Alvarado Soto, María Luisa Luna Vera, María Santos Rangel Flores: Castro Luna se dio cuenta de que 43 víctimas se llamaban María. Al final del libro escribió una lista con sus nombres.

La poesía puede cristalizar una emoción o una idea en pocas palabras y es especialmente útil cuando la profundidad de la experiencia humana nos deja con la sensación de que no hay nada que podamos decir.

Pese a que Castro Luna no conocía a ninguna de las mujeres, “Killing Marías” le ayuda a ella, y a nosotros, a entender la pérdida indescriptible que deben sentir quienes las conocieron. Pensando en lo que estas mujeres pasaron, Castro Luna no pudo evitar identificarse con ellas y pensar que su situación es común entre las mujeres latinas. Ella podría haber sido una de las desaparecidas o tal vez alguien que conoció.

Los poemas convierten esta tragedia horrible de sus muertes y desapariciones en hermosos reconocimientos.

El poema “María Eugenia Harvest Tower” (Torre de la cosecha de María Eugenia), por ejemplo, es breve y conmovedor:

María, tu rosa, en una tumba poco profunda, el desierto se negó a beber tu rocío.

Poetry from “Killing Marías” by Claudia Castro Luna.

Viendo la conexión entre el nombre María y el catolicismo, Castro Luna derivó cada título de las líneas de las letanías católicas a la Santísima Virgen María.

“Mi esperanza es que este tejido de cuerpo y espíritu cree un pacto de amor y un lugar de supervivencia y lealtad”, dice Castro Luna.

Flowers donated by shops in Chihuahua state are used to hand-dye dresses at NI EN MORE, a small women’s sewing studio in Ciudad Juárez. The cooperative studio was founded to create a safe working environment as well as economic opportunities for women.  212706 (Erika Schultz / The Seattle Times)
Sumérjase en las historias de Juárez en “Hijas desaparecidas”

LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES en México y en toda América Latina es un fenómeno trágico, pero no es nuevo. Eso es cierto a nivel mundial y el fenómeno también es un asunto importante, trágico y nada reciente en Estados Unidos. Pero, lo que ha estado sucediendo en Juárez representa un nivel más profundo de crueldad y degradación.

En muchos casos, los asesinatos de mujeres en ese lugar están precedidos por la tortura y la mutilación sexual. Debido a la naturaleza de la violencia basada en el género, los asesinatos han sido catalogados como “feminicidios”.

Encontré 65 “Marías” en una base de datos de investigación de 2008 llamada “The Dead Women” (Las mujeres muertas), compilada utilizando diferentes listas de víctimas publicadas en línea, así como información biográfica reunida por la organización Casa Amiga y los medios de comunicación. Sin lugar a dudas, es el nombre más común entre las víctimas de la lista.

Los detalles de muchas de estas violaciones y asesinatos son tan gráficos que leer sobre ellos me revolvió el estómago.

Los activistas de Juárez se han quejado durante mucho tiempo de la cultura de impunidad que existe para los asesinos debido a la ineptitud o indiferencia de los funcionarios policíacos. En muchos casos, los sospechosos eran novios, maridos u otros miembros de la familia, así como asaltantes desconocidos.

“Las autoridades de Juárez dedicaron poco tiempo a la investigación de los crímenes, perdieron o extraviaron informes e incluso los huesos de algunas de las víctimas”, afirma un informe en ReVista, la publicación de la Universidad de Harvard sobre asuntos latinoamericanos.

El informe señala que el fracaso en México para castigar los delitos de todo tipo se ha convertido en “el asunto público más importante del país en la actualidad”.

Juárez, ciudad que colinda con El Paso, Texas, al otro lado del Río Grande, había progresado durante casi una década, hasta que las autoridades locales notaron un aumento de la violencia relacionada con los cárteles de droga en 2018.

Su ubicación junto a la frontera de México y Estados Unidos hace que su violencia de género sea aún más evidente.

En la ciudad hay muchas fábricas de propiedad estadounidense, conocidas como maquiladoras, cuyas líneas de ensamblaje producen desde piezas de automóviles y equipos médicos hasta electrodomésticos y juguetes.

Los salarios son pésimos, normalmente de $4 a $10 al día. Los trabajadores de las maquiladoras se encuentran entre los empleados de fábrica peor pagados de México, según el Instituto Hunt para la Competitividad Global de la Universidad de Texas-El Paso.

Ha habido manifestaciones y otro tipo de protestas por el salario bajo, las condiciones laborales peligrosas y el acoso sexual en las líneas de ensamblaje, pero los organizadores han recibido como respuesta una fuerte resistencia por parte de los empleadores. 

Las mujeres sufren gran parte de la carga de las condiciones sociales y económicas de la clase trabajadora de Juárez.

En los años 60 y 70, la gran mayoría de los empleados de estas fábricas eran mujeres y todavía constituyen una parte importante de la mano de obra industrial en Juárez. Muchas de estas mujeres se mudaron a Juárez desde regiones más pobres de México en busca de trabajos estables y más lucrativos.

Pero para llegar a estas fábricas, las mujeres tienen que viajar cierta distancia, lo que las pone en mayor riesgo de acoso, secuestro, violación y homicidio. Entre las víctimas de feminicidio hay muchas mujeres que se cree han trabajado en las fábricas.

Aunque las mujeres de todos los estratos sociales en Juárez son vulnerables, “es más fácil ser el blanco cuando tienes pocos recursos”, dice Castro Luna.

Ya en la década de los 90, las madres de las víctimas, junto con otros defensores, se organizaban para llamar la atención del público sobre los asesinatos de mujeres jóvenes particularmente y para presionar a las autoridades a fin de que investigaran los casos con mayor agresividad.

Pero los asesinatos no han cesado. Tampoco los recuerdos.

Castro Luna, quien fue la primera Poeta Cívica de Seattle, entre el 2015 y el 2017, y la fundadora de Seattle Poetic Grid, quiere que los lectores piensen en cómo sus propias elecciones como consumidores de productos hechos en zonas de conflicto y lugares peligrosos, como Juárez, podrían contribuir de manera indirecta a las dificultades de trabajadores como las empleadas de las maquiladoras.

Al escribir los poemas, también sintió el deseo de buscar venganza contra los asesinos. Algunos de los poemas son bastante inquietantes, pero la impresión general es la de una escritora que busca en su propio espíritu la manera de evocar el espíritu de sus protagonistas.

“En algunos poemas, intenté armonizar las poesías más tiernas y dulces que pude componer para contrarrestar la violencia que sufrían”, dice Castro Luna.

Dicen que vivimos a ambos lados de la frontera

Digo que eso es forraje para una imaginación sexista

…como la trenza de mi abuela que le llegaba hasta la espalda

y las cuentas de un Rosario

entrelazados somos la lluvia, el polvo, las estrellas

Poetry from “Killing Marías” by Claudia Castro Luna.

Líneas como estas, en este caso del poema “María Santos Sweetest Apple” (La manzana más dulce de María Santos), nos conectan con extraños a los que solo conocemos por el nombre de pila que nos comparten.

Pero estamos conectados a ellos de más formas de las que nos imaginamos.