Read in English | Leer en inglesKu Akhri af Soomaali | Leer más de Education Lab en español

Los miércoles, durante una hora y media, en la Escuela Media Franklin del Distrito Escolar Yakima se forma una fila de espera por comida.

Seis filas de automóviles se forman en el estacionamiento de la escuela, dijo la directora Sherry Anderson, y la policía local ayuda a dirigir el tráfico. En cada vehículo, padres y niños esperan recibir una provisión semanal de alimentos, un sustento en medio de una pandemia que afectó a la comunidad industrial y agrícola de Yakima Valley en Washington.

La Escuela Media Franklin es una de las siete que ofrece este servicio en el distrito de 16,400 estudiantes. Yakima distribuyó más comidas que los distritos mucho más grandes, de acuerdo con una encuesta que el estado hizo a sus aproximadamente 300 sistemas escolares durante el cierre.

La encuesta semanal, que pregunta sobre comidas, cuidado infantil, el aprendizaje remoto y la graduación, ofrece una pequeña ventana hacia la manera cómo Yakima y otros distritos tienen éxito y enfrentan los problemas desde que las escuelas cerraron hace seis semanas. Desde que la Oficina del Superintendente de Instrucción Pública (Office of Superintendent of Public Instruction, OSPI) creó la encuesta en marzo, entre 69 % y 83 % de los distritos respondieron en una semana. Es una de las únicas formas de rendición de cuentas del gobierno estatal en los distritos escolares de Washington en este momento, pero no hay consecuencias por no responderla.

Como el estado no pregunta sobre todos los servicios cada semana, algunas preguntas están más actualizadas que otras. El The Seattle Times actualizará a los lectores mensualmente sobre los cambios en los datos. Las preguntas cambiaron porque el estado reenfocó las prioridades del cierre de sus escuelas.

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Al principio, las cifras brindaron una perspectiva de los resultados desiguales de la oferta de cuidado infantil y alimentos; ahora se puede decir lo mismo del aprendizaje remoto y las herramientas que la escuela puede ofrecer para que sea más fácil realizarlo.

Lo que nos dicen los datos 

En comparación con otros servicios, la transición de un almuerzo y desayuno escolar hacia un servicio de recolección en la calle fue el cambio más fácil. Muchos distritos aún batallan con los servicios de cuidado infantil y el wifi. Esa podría ser la razón por la cual los paquetes de materiales impresos fueron la herramienta de aprendizaje remoto que con más frecuencia citaron los distritos. Google Classroom supera enormemente a otras plataformas preferidas para el aprendizaje en línea.

Tecnología

Las nuevas preguntas que el estado agregó a la encuesta, alrededor de mediados de abril, indagan sobre el acceso a Internet y a la tecnología en los distritos, un área de preocupación, ya que más sistemas cambian a la enseñanza en línea. Cuando el Departamento de Educación Estatal declaró la enseñanza obligatoria durante el cierre a finales de marzo, los distritos que no habían entregado dispositivos a sus estudiantes se esforzaron por hacerlo.

En una pregunta sobre el acceso a computadores, hecha entre el 12 y el 18 de abril, cerca de un cuarto de los 240 distritos que respondieron estimaron que menos de la mitad de sus estudiantes tenían una computadora de escritorio o computadora portátil en casa. Con respecto a una pregunta diferente sobre las tabletas, 90 de los 214 distritos que respondieron estimaron que menos de un 50 % de sus estudiantes tenían teléfono con acceso a Internet o tableta en casa.

Pero el equipo no es útil si no se tiene acceso a Internet, y los distritos usaron la parte de respuesta abierta de la encuesta para solicitar el acceso a banda ancha a nivel estatal, o maneras de tener a su alcance más zonas con puntos de acceso wifi, que son escasas.

Más de la mitad de los distritos indicaron que establecieron ubicaciones con puntos de acceso wifi donde los estudiantes podían tener acceso desde una distancia segura, como un estacionamiento. Recientemente, el estado lanzó un programa para ayudar a abrir más espacios como estos, incluidas las bibliotecas públicas.

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Servicio de alimentación 

Como ya recibían cargamentos de alimentos para los estudiantes antes del cierre, casi todos los distritos pudieron ofrecer alimentos, dijo Katy Payne, una vocera de la OSPI.

Y algunos distritos, incluido Yakima, aumentaron sus órdenes de compra a los proveedores de alimentos para satisfacer la demanda.

“Son geniales”, dijo Payne.

Es un proceso de aprendizaje para la Escuela Media Franklin, que tiene un poco más de 700 estudiantes, 82 % de ellos son elegibles para almuerzo gratuito o con descuento, un indicador que el gobierno usa para determinar la pobreza infantil. Cuando el edificio cerró por primera vez después de que el gobernador Jay Inslee ordenara el cierre de las escuelas hace seis semanas, la demanda fue tan alta que se quedaron sin alimentos, dijo Anderson.

La escuela sirve actualmente 8,500 comidas por semana, ampliando de forma extraordinaria su alcance comunitario.

“Es la salida de la semana para socializar”, indicó Anderson. “Ahora los niños comienzan a llevar a sus mascotas para presentárnoslas”.

Trevor Greene, el superintendente de Yakima, estima que el distrito gasta $33,000 más semanalmente en servicios de alimentación.

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Cuidado infantil

La última semana de abril solamente se cuidó a 1,826 niños en 95 distritos. Payne, quien redactó los primeros borradores de la encuesta, esperaba cifras más altas, dada la disponibilidad de espacio en los salones de clase desde que las escuelas cerraron sus instalaciones.

Pero problemas laborales y de logística como los que tuvieron en Seattle, cuando el sindicato de docentes rechazó que se solicitara que los educadores trabajaran como personal de los centros de cuidado infantil, impidió que los distritos atendieran a más niños, señaló Payne.

“Sé que hubo problemas para encontrar personal, usar las instalaciones o falta de equipos de protección”, indicó. “Un porcentaje significativo de nuestro cuerpo docente y educadores paraprofesionales, y el personal de las escuelas a quienes se les pedía trabajar en un centro de cuidado infantil, muchos de ellos están en las categorías de alto riesgo”.

Más de 100 distritos, un tercio de todos los sistemas escolares del estado, dijeron que no estaban brindando servicios de cuidado infantil a comienzos del mes de mayo.

Lo que no nos dicen los datos 

La encuesta no exige a los distritos informar a cuántos estudiantes han incluido en las plataformas de aprendizaje en línea o en cualquier otro método de enseñanza remota. Tampoco es un informe actualizado acerca de todo, ya que la encuesta no pregunta sobre todos los temas cada semana.

Y una vez más, no es obligatorio responderla. Las Escuelas Públicas de Seattle, el distrito más grande del estado, no respondió ninguna de las preguntas sobre tecnología que se hicieron el mes pasado. (La semana pasada, el distrito aún no había encargado una auditoria a gran escala de cuántas familias no tienen acceso a Internet ni a computadoras).

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Tampoco nos dice cuánto dinero cuestan estos servicios y cómo los distritos lo pagarán. La OSPI tiene planes de solicitar esa información, separada de la encuesta, en junio.

Por qué es importante 

A medida que la situación continúa evolucionando, las cifras ayudan a los legisladores y al público a mantener un registro sobre qué hacen los distritos mientras sus instalaciones están cerradas. Por el momento, los funcionarios dejaron de lado muchos otros parámetros de evaluación del progreso escolar y la equidad educativa, como la asistencia, las puntuaciones de las pruebas y, en gran parte, las calificaciones.

La manera cómo las escuelas ofrecen ahora los servicios también podría cambiar a las escuelas para siempre. Al menos, eso es lo que piensa Greene, el superintendente de Yakima.

“Nos está forzando a ser flexibles y a adaptarnos”, dijo Greene, quien está en su primer año como líder del distrito.

“Comparo esta situación con una banda elástica. Siento como si nos estiraron, y el problema no es dejar que la banda se suelte y vuelva a la forma que tenía antes, sino poder sostenerla”.

La diseñadora de elementos interactivos del personal, Lauren Flannery, contribuyó con el reportaje.