This undated electron microscope image made available by the U.S. National Institutes of Health in February 2020 shows the Novel Coronavirus SARS-CoV-2. Also known as 2019-nCoV, the virus causes COVID-19. The sample was isolated from a patient in the U.S. (NIAID-RML / AP)
This undated electron microscope image made available by the U.S. National Institutes of Health in February 2020 shows the Novel Coronavirus SARS-CoV-2. Also known as 2019-nCoV, the virus causes COVID-19. The sample was isolated from a patient in the U.S. (NIAID-RML / AP)

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Cuando los estudiantes se sentaron en la clase de estudios sociales de Anthony D’Amico esta semana, hicieron preguntas que le preocupan mucho.

¿Qué está pasando con el coronavirus?

¿Es serio?

¿Cerrarán las escuelas?

D’Amico, un docente practicante en la Escuela Secundaria Ingraham, en Seattle, admitió que no sabe todas las respuestas. Desearía saberlas.

“Los estudiantes tienden a ser muy curiosos y cuestionan lo que está pasando”, dijo. “Solo dije: ‘Vamos a improvisar un poco, ver cómo salen las cosas. No hay necesidad de asustarse todavía. Asegúrense de lavarse las manos y tratar a las personas con respeto’.”

Los niños de todo Washington han estado haciendo preguntas difíciles a sus docentes, padres y cuidadores sobre la enfermedad del coronavirus 2019 (Corona Virus Disease-19, COVID-19), causada por un nuevo coronavirus, conocido como el Coronavirus 2 de Síndrome Respiratorio Agudo Severo (Severe Acute Respiratory Syndrome Coronavirus 2, SARS-CoV-2), con su primer brote en EE. UU. en el estado de Washington. Se dirigen a adultos en los que confían por los hechos y para aliviar su estrés o sus miedos.

También buscaron sus propias explicaciones y conversaron con amigos, dijo D’Amico. Cuando escuchó a los estudiantes intercambiar teorías de conspiración, como la falsa idea de que el virus fue creado en un laboratorio, se apresuró a disiparlas. También ha actuado rápidamente cuando los estudiantes usan insultos contra sus compañeros: Al menos un par de veces, dijo, escuchó a los estudiantes llamar a sus compañeros de clase chinos “corona”.

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“Abordo esto muy rápido en mi clase”, dijo. “Eso no iba a estar bien”.

¿Busca consejos sobre cómo tener conversaciones francas sobre el coronavirus con niños y adolescentes? Esto es lo que sugieren las agencias federales, la Organización Mundial de la Salud y expertos locales. Recorte para imprimir. También puede encontrar útil este cómic de la Radio Pública Nacional (National Public Radio, NPR).

Sea un buen oyente

Los niños reaccionan de manera diferente al estrés que los adultos: pueden expresarse a través de la conversación, pero también pueden dibujar, jugar o mostrar sus emociones cambiando sus comportamientos o hábitos. Siga el ejemplo del niño.

Algunos niños pueden hacer muchas preguntas para calmar su ansiedad, dijo Lynn Fainsilber Katz, profesora de investigación de psicología clínica infantil en la Universidad de Washington. Otros pueden retraerse. En cualquier caso, depende de los adultos ser buenos oyentes y prestarles atención adicional.

Los adultos pueden hacer preguntas a los niños sobre lo que están escuchando en la televisión o en la escuela. También pueden asegurarles que está bien sentirse ansiosos o molestos, sugiere la guía de la Administración de Servicios de Salud Mental y Abuso de Sustancias.

No obstante, los adultos no deben dejar que estas conversaciones dominen el tiempo de clase o la conversación en la mesa. Y si los niños quieren ver las noticias o leer historias sobre el brote, vigile lo que están asimilando.

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No agregue presión

Es posible que algunos niños no quieran hablar en este momento, o en absoluto. Respete sus límites. Katz dijo que una forma de abrir una conversación es leer un libro infantil sobre enfermedades.

Si los niños se olvidan de cubrir sus estornudos con el codo o lavarse las manos, no se asusten, dijo Heather Havey, directora del Centro de Niños de la Universidad Estatal de Washington en Pullman. “Nunca pusimos esa presión en los niños hace unos meses”, dijo. Deles un recordatorio amable y siga adelante.

Apéguese a los hechos

Los niños son buenos para leer las emociones de los adultos, así que asegúrese de calmarse antes de hablar sobre el nuevo coronavirus, dijo Katz.

“Si los padres o las personas que conocen bien, como un docente, están asustados o alarmados, también se sentirán asustados y alarmados”, dijo.

Los adultos pueden explicar lo que está sucediendo en un lenguaje simple adecuado a la edad del niño con el que están hablando, dijo. Para los niños realmente pequeños, eso puede significar decir “la gente se está enfermando” o “hay una especie de resfriado”.

Para los niños mayores y adolescentes, que probablemente obtengan información por su cuenta, apéguese a lo que sabe que es cierto. Si tiene problemas para separar la realidad de la ficción, consulte fuentes como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades o la Organización Mundial de la Salud. También puede encontrar recursos en Seattletimes.com

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Para preguntas sobre las que no sabe la respuesta, no la falsifique. La información errónea puede generar más ansiedad, dijo Katz.

Para todos los grupos de edad, presente la información de manera “calmada, descriptiva y objetiva”, agregó.

Tranquilice a los niños

Los padres pueden recordarles a los niños que están haciendo todo lo posible para mantener a su familia sana; del mismo modo, los docentes pueden describir todas las formas en que los estudiantes pueden protegerse. Por ejemplo, los adultos pueden recordar a los niños que se laven las manos con frecuencia y que se cubran la boca con el codo cuando estornudan.

“En lugar de sentirse impotentes ante esta enfermedad, les da un sentido de agencia”, dijo Katz.

La Organización Mundial de la Salud recomienda que los adultos brinden información sobre el riesgo de manera tranquilizadora. Por ejemplo, los adultos pueden decirles a los niños que no son particularmente vulnerables al virus, a menos que tengan un sistema inmunológico comprometido. Los adultos también deben ser honestos sobre la posibilidad de que si ellos o alguien que conocen se siente enfermo, pueden necesitar ver a un médico o ir al hospital.

Mantenga rutinas regulares

En la medida de lo posible, cumpla con los horarios regulares en la escuela y en el hogar, sugiere la Organización Mundial de la Salud. Si la escuela cierra, los padres pueden crear una nueva rutina en casa. Dele a los niños tiempo para jugar, relajarse y olvidarse de lo que les preocupa.

Los adultos también deben predicar con el ejemplo, dijo Havey. “Mantenga la rutina y la coherencia, siga las mejores prácticas”, dijo. “Creo que eso ayudará a los niños a comprender mejor que debemos ser prácticos y estar a cargo de nuestros cuerpos”.

Traducción provista por JR Language Translation Service, Inc.