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Cada vez más jóvenes de Washington informan tener sentimientos de ansiedad, desesperanza y pensamientos suicidas, y hay algo que podemos hacer al respecto.
Aunque algunas familias pueden pagar la atención de salud mental fuera de la escuela, muchas otras no pueden hacerlo.

Por esta razón, las escuelas tienden a influir en la capacidad de los niños para obtener ayuda cuando la necesitan. Un bienestar saludable es fundamental para el éxito académico de los estudiantes, y en todo Washington, los líderes educativos, docentes, padres y los propios estudiantes dicen que se están tomando en serio la salud mental de los jóvenes.

Education Lab es un proyecto de The Seattle Times que presenta enfoques esperanzadores para los constantes desafíos que enfrenta la educación pública. Se creó en sociedad con la Red de Soluciones para el Periodismo Solutions Journalism Network y es financiado con una subvención de la Fundación Bill & Melinda Gates, Amazon y City University of Seattle. Conozca más sobre Ed Lab.

La forma en que los estudiantes accedan a los servicios de salud mental seguramente será más desafiante durante el cierre de las escuelas, pero muchos de los que están al frente de este trabajo están buscando soluciones creativas. A continuación, encontrará respuestas a preguntas comunes sobre este tema.

¿Qué entendemos por “salud mental”?

La salud mental se compone de un conjunto diverso de factores sociales, psicológicos, emocionales y físicos. Al igual que salud, todos tenemos salud mental. Es parte de cómo pensamos, sentimos y actuamos a diario. Generalmente se piensa que la salud mental está en un espectro: puede variar de un día para otro y de una etapa de la vida a la siguiente.

La salud mental es diferente de la enfermedad mental, es decir, no son palabras
intercambiables. La enfermedad mental se refiere a las condiciones de salud mental que cambian el patrón de pensamiento, el estado de ánimo o el comportamiento de una persona.

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La depresión, la ansiedad, el trastorno bipolar y la esquizofrenia son algunos ejemplos de dichas afecciones y al igual que la salud mental, la gravedad de estas afecciones y sus rasgos se encuentran en un espectro. Muchas afecciones de salud mental son altamente hereditarias, pero también pueden estar en juego factores ambientales.

Las palabras que la gente usa para describir la salud mental varían. ¿Por qué?
La forma de abordar las conversaciones sobre salud mental varía de una comunidad a otra. En algunas comunidades, las afecciones de salud mental se consideran una debilidad; en otras, la salud mental no se discute abiertamente o en absoluto. Algunas personas son discriminadas si tienen un diagnóstico de salud mental y enfrentan un lenguaje estigmatizante u opiniones negativas de las personas que las rodean. Esperamos que nuestra cobertura ayude a acabar con esos estereotipos y mitos.

En los Estados Unidos, la atención de salud mental a veces se basa en enfoques que no tienen en cuenta situaciones familiares o necesidades culturales. Para representar mejor estas perspectivas, incluimos voces de una variedad de grupos afines de toda la región en nuestra cobertura.

¿Qué tan comunes son las afecciones de salud mental entre los jóvenes de Washington?

La mayor parte de lo que sabemos sobre la salud mental de los jóvenes en Washington proviene de un análisis estatal llamado Encuesta de Jóvenes Saludables; aproximadamente 230,000 estudiantes de 900 escuelas participaron en la encuesta más reciente en 2018.

Históricamente, el cuestionario ha hecho preguntas a los estudiantes de sexto, octavo, décimo y duodécimo grado sobre su bienestar, el acoso escolar y si se sienten apoyados por los adultos, entre otras cosas.

Los datos más recientes son relativamente sombríos. Los sentimientos de ansiedad,
tendencias suicidas y desesperanza, un indicador de la depresión, son comunes entre los jóvenes de Washington. Por ejemplo, alrededor de un tercio de los estudiantes de décimo grado dicen que a menudo están ansiosos, y aproximadamente uno de cada 10 intentó suicidarse el año pasado. Muchos de estos rasgos son más comunes de lo que eran en 2008: Aproximadamente un tercio más de estudiantes informan tener sentimientos de desesperanza y pensamientos suicidas que los estudiantes en ese entonces.

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Los estudiantes LGBTQ y algunos estudiantes de color, como los estudiantes hispanos y no hispanos amerindios, tienen altas tasas de intentos de suicidio. Más niñas que niños indican que han hecho un plan de suicidio o que han intentado suicidarse.

¿Cómo las escuelas de Washington ayudan a los estudiantes con los problemas de
salud mental?

En resumen: depende. Depende de dónde viva, a dónde vaya a la escuela usted o su hijo y los recursos disponibles.

En el sentido más amplio, se supone que todas las escuelas públicas de Washington deben contratar personal (consejeros, trabajadores sociales, psicólogos o alguna combinación de ellos) para ayudar a los estudiantes necesitados. Las escuelas tienen diferentes cantidades de fondos para contratar personas para estos cargos. Y este personal tiene diferentes niveles de capacitación y tiempo para ayudar a los estudiantes a resolver sus preocupaciones.

Este personal puede ser responsable de ayudar a los niños con problemas de salud mental, pero pueden tener otras responsabilidades que les competen, como crear planes de educación especial. Por ejemplo, muchos psicólogos escolares dicen que dedican su tiempo a redactar los planes de educación especial de los estudiantes, pues algunos niños con problemas de salud mental pueden necesitar adaptaciones de educación especial y recibir apoyo de psicólogos escolares, mientras que otros no. Asimismo, algunos consejeros escolares atienden las necesidades sociales y emocionales de los estudiantes, mientras que otros se enfocan en las áreas académicas.

Algunas escuelas, o distritos o condados enteros, trabajan con proveedores de atención médica y comunitarios externos para impulsar el acceso de los estudiantes a profesionales de la salud mental. Durante la pandemia, muchos de estos servicios se ofrecen de forma remota.

Pero existen límites en la forma en que intervienen las escuelas. Algunos niños necesitan intervenciones médicas más intensas que no son factibles o apropiadas de brindar en el entorno escolar.

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¿Qué sigue?

Muchas escuelas afirman que se esfuerzan por ayudar a los estudiantes. Algunos legisladores estatales lo reconocen, y esta pasada sesión legislativa redactaron varios proyectos de ley destinados a mejorar el acceso a la atención de salud mental en las escuelas. Un proyecto de ley, por ejemplo, habría cambiado la fórmula de financiamiento estatal para los consejeros escolares y otro personal.

Un segundo proyecto de ley tenía como objetivo capacitar a los consejeros escolares para que pasen más tiempo trabajando con los estudiantes de forma
individual; muchos consejeros indican que con frecuencia se les pide que realicen tareas fuera de la descripción de su trabajo, como supervisar el recreo.

Ambos proyectos de ley murieron en el comité. Pero los legisladores han dicho que esperan que estas propuestas despierten interés en lograr un cambio duradero.

La exeditora de compromisos del Seattle Times, Anne Hillman, contribuyó con este informe.