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Cuando en una encuesta del distrito se preguntó si los estudiantes tenían acceso a Internet en casa, Jessica Robinson respondió que su hija en edad de asistir a la escuela primaria no tenía. En la autopista 410 al oeste de Naches el servicio satelital es su única opción, y pagan por ese servicio. Pero, dijo, que se corta con frecuencia si se conecta más de un teléfono o si un vecino comienza a transmitir un evento.

Robinson dijo que sus padres en el condado de Yakima en Wapato, donde su hija pasa los días de escuela, no tienen suscripción a Internet.

A menos de dos millas de la escuela secundaria Pasco, donde enseña tecnología y física, John Weisenfeld y sus vecinos viven en un lugar sin conexión a Internet. El servicio de banda ancha les llega a algunos de sus vecinos, pero en su calle privada de 10 casas de principios del año 2000, no se colocó ninguna infraestructura para respaldar el mismo servicio.

Podría arreglarse, le dijeron, por una tarifa de construcción de $21,000 para la calle más la suscripción a Internet. No obstante, ante la preparación para un nuevo año escolar que brindará enseñanza fuera de la escuela —al menos hasta que la tendencia de la COVID-19 mejore— está tratando de encontrar una solución más sostenible.

Los estudiantes y docentes de Washington se están preparando para un nuevo año escolar, el cual, para la mayoría, será a distancia debido a la pandemia de la COVID-19. En la primavera, los distritos escolares superaron un gran obstáculo para el aprendizaje a distancia y consiguieron rápidamente miles de computadoras portátiles y tabletas y, aunque aún existen algunos vacíos, el acceso a un dispositivo se solucionó en gran medida.

¿Pero se tiene acceso rápido y confiable a Internet? Ese es otro problema mucho más difícil, en especial en zonas rurales, donde el cableado físico para conectar a las personas a la web, a menudo, no existe, es extremadamente costoso construirlo y no está dentro del alcance de los distritos escolares.

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Education Lab es un proyecto del Seattle Times que destaca enfoques prometedores para los constantes desafíos que enfrenta la educación pública. Está creado en sociedad con Solutions Journalism Network y financiado con una subvención de la Fundación Bill & Melinda Gates, Amazon y la City University of Seattle. Conozca más sobre Education Lab.

Como medida provisional, bibliotecas, universidades, distritos escolares y organizaciones comunitarias aumentaron la potencia para emitir señales de Wi-Fi en los estacionamientos. Algunos distritos escolares les suministraron a las familias puntos de acceso Wi-Fi. Los fondos de la Ley de Ayuda, Alivio y Seguridad Económica por Coronavirus (Coronavirus Aid, Relief, and Economic Security, CARES) con competencia federal se usarán este año para extender el servicio a familias que no pueden pagarlo.

Kevin Jacka, Director Ejecutivo del grupo educativo estatal The Rural Alliance, dijo que nadie ha llenado una encuesta oficial sobre la conexión entre los distritos escolares rurales; y que, en una conversación reciente con más de 20 de los 80 miembros del distrito del grupo, todos, excepto uno o dos, dijeron que menos del 50 % de su población estudiantil tenía Internet en casa. Agregó que la mayoría de estos distritos se encontraban en el centro norte y noreste del estado.

El panorama del estado es igual de impreciso. Una asociación de banda ancha, usando datos de la Comisión Federal de Comunicaciones, estima que el 94 % de los residentes de Washington tienen acceso a un servicio rápido de banda ancha. Pero la oficina de banda ancha del estado señala que es casi seguro que esa cifra no sea correcta.

Russ Elliott, quien dirige la oficina, estima que solo cerca de la mitad de las familias de Washington tiene acceso a banda ancha rápida.

La Oficina del Superintendente de Instrucción Pública del estado confía en que los distritos informen sobre el acceso tecnológico de los estudiantes y espera recibir informes actualizados hacia finales del mes para determinar dónde se requieren los fondos.

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La Comisión Federal de Comunicaciones (Federal Communications Commission, FCC) calcula el acceso a banda ancha por bloque censal, y en las zonas rurales los bloques censales pueden ser enormes. Elliot indicó que la forma de calcular el acceso tiene ramificaciones de financiamiento; por ejemplo, los condados de Stevens, Pend Oreille y Ferry no son elegibles para recibir financiamiento federal para ayudar a expandir el acceso, además, los tres tienen una población escasa. Stevens tiene una densidad de población de aproximadamente 18 personas por milla cuadrada, Pend Oreille tiene nueve personas por milla cuadrada y el condado de Ferry tiene tres personas por milla cuadrada. Por eso, la oficina de Elliott, que es parte del Departamento de Comercio del estado, inició una encuesta sobre el acceso de banda ancha y velocidad este verano para calcular de forma más precisa la cantidad de personas que tienen acceso de alta velocidad y cuánto cuesta.

No es sorprendente que los datos recopilados hasta ahora indiquen que la conexión es excelente en el corredor I-5 y cerca de los centros más poblados, y es deficiente, o no existe, en zonas rurales de la parte este y oeste de Washington.

“Las comunidades rurales con bajas densidades de población nunca van a contar” (para los proveedores de servicios de Internet), dijo Lisa Brown, Directora del Departamento de Comercio del estado. Describió el problema como “el problema clásico de la última milla”, donde el servicio siempre se ofrece a un costo más alto.

Qué se necesita para expandir el servicio

Elliott dice que podría costar hasta $3.5 mil millones ampliar el servicio de alta calidad en cada lugar del estado. Su definición de banda ancha es generosa: velocidades de 150 megabits por segundo, tanto en carga como en descarga. Reconoce que es un estándar ambicioso (actualmente, la FCC dice que un estudiante o teletrabajador necesita entre 5 y 25 megabits por segundo para estudiar o trabajar en línea).

Y las conexiones que las personas tienen se ven saturadas, ya que más personas usan la misma conexión durante el aprendizaje o el trabajo a distancia. Según acotó Jacka, la conexión se torna inútil porque o es demasiado lenta o se desconecta con frecuencia cuando está saturada.

Mandy Manning, docente nacional y estatal del año 2018, pierde su conexión a Internet dos o tres veces al día en Spokane. “Por un tiempo, ni siquiera está activa por 30 minutos completos”, señaló Manning, quien agregó que su Internet es de alta velocidad y ha reemplazado su módem tres veces.

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El servicio de Internet, incluso, se entrecorta en algunas partes del condado de King. Un estudio reciente en el condado encontró que el 20 % de los grupos familiares son marginados; no tienen servicio de banda ancha o tienen un servicio que es infrautilizado, costoso o lento. Si bien es difícil saber cómo es aquí el desglose, Pew Research Center informó que en 2019, el 92 % de los adultos blancos del país usaron Internet, en comparación con el 85 % de adultos negros y el 86 % de personas latinas.

En la parte rural de Sunnyside, sede del segundo distrito más grande del condado de Yakima, el Superintendente Kevin McKay dio una estimación aproximada de que entre el 5 y el 10 % del cuerpo estudiantil de 6,800 personas no tiene conexión a Internet en casa.

“Es difícil obtener datos realmente buenos porque principalmente estamos tratando de obtener los datos mediante el uso del Internet”, dijo McKay. “No puedes comunicarte con quienes no (tienen Internet). Tratamos de llamarlos e identificarlos, pero es un esfuerzo enorme”.

Los subsidios federales podrían ayudar

Forbes Mercy, propietario de la compañía local Washington Broadband dijo que existen soluciones alternativas, como los proveedores de Internet inalámbrico, que abarcan una gran parte del condado de Yakima, incluso comunidades rurales. Pero las áreas con muchos árboles y colinas —como el norte de Tampico o Nile en el camino a Mt. Rainier desde Yakima— no pueden conseguir una conexión fuerte dentro de los límites de la frecuencia descrita por la Comisión Federal de Comunicaciones. Incluso las conexiones satelitales son irregulares, por lo que muchos de estos residentes se conforman con conexiones a través de las líneas telefónicas.

Mercy agregó que lo que necesitan son subsidios del gobierno para motivar a los proveedores a construir infraestructuras inalámbricas hacia las casas de estas comunidades de baja densidad.

Elliott dijo que esa es una de las metas de la encuesta de acceso de banda ancha. Con mejores datos acerca de quién tiene o no un servicio asequible, o ningún servicio, el estado podrá usar sus datos para solicitar subvenciones federales y otros subsidios y también presionar a proveedores —que tienen contratos a largo plazo con entidades públicas, como escuelas u hospitales comunitarios— a prestar sus servicios en la comunidad adyacente.

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“Se apoderaron del negocio lucrativo”, dijo Brown de esos proveedores, y ya es la hora de que ofrezcan ampliar ese servicio, quizás con la ayuda de servicios públicos distritales o de cooperativas rurales.

La fundación Yakima Valley Community está encabezando un esfuerzo por hacer que 95,000 residentes llenen la encuesta de acceso para revelar las brechas de servicio del valle. La Presidente y Directora Ejecutiva de la fundación, Sharon Miracle, dijo que esos datos podrían ayudar al valle a garantizar el financiamiento para construir la infraestructura donde hay fallas.

Extender la banda ancha en las zonas rurales de difícil acceso tomará años. En el corto plazo, esta primavera, el Departamento de Comercio del estado instaló 600 puntos de acceso Wi-Fi gratuitos. La mayoría están ubicados en los estacionamientos de bibliotecas públicas y otros en puntos de referencia rurales como Beehive Grange en Wenatchee, al final de la acera en South Main Street en Methow, cerca de las canchas de fútbol en Oroville y la Iglesia Aeneas en Tonasket.

Sunnyside fortaleció el ancho de banda de Internet de su escuela para que los estudiantes puedan conectarse desde el estacionamiento. No es lo ideal, “pero pensamos que podría ser útil al menos para algunos”, dijo McKay.

En Quincy, un distrito rural al este del río Columbia en el condado de Grant, algunos docentes sin acceso a Internet trabajaron en el estacionamiento de una escuela esta primavera, según dijo Camille Jones, la asesora de tecnología del distrito.

El problema de la asequibilidad

Otro obstáculo es el financiero. Las familias de bajos ingresos no pueden pagar suscripciones mensuales que pueden costar más de $50. Pero Mercy, de Washington Broadband, dijo que, desde la primavera, su compañía ha conectado por primera vez a más de 100 familias con Internet, y brindó dos meses de servicio gratuito durante el cierre inicial de las escuelas. Agregó que la mayoría ha mantenido su conexión incluso después de que se venció la promoción. Algunos recibieron el pago de su distrito escolar local.

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Comcast lanzó recientemente una nueva versión de su programa Internet Essentials de 10 años de antigüedad para brindar acceso de banda ancha a familias de bajos ingresos a $9.95 al mes, incluidos dos meses de servicio gratuito para clientes nuevos. Para cumplir con los requisitos, las familias deben ser elegibles para recibir, o deben estar recibiendo, beneficios de asistencia pública de programas como el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (Supplemental Nutrition Assistance Program, SNAP) y Medicaid. Qué hay de nuevo: la compañía se asociará con organizaciones sin fines de lucro y distritos escolares como Seattle, y estima que más de 200,000 grupos familiares de Washington son elegibles. Y Xfinity, parte de Comcast, hizo que sus puntos de acceso fueran gratuitos hasta fin de año.

A principios de agosto, el Superintendente de Instrucción Pública (Superintendent Of Public Instruction, OSPI) anunció que $8.8 millones en fondos federales de la Ley CARES se usarían para pagar planes de Internet y tecnología de familias de bajos ingresos durante un año. El jefe de las escuelas estatales, Chris Reykdal, dijo que cubriría las conexiones a Internet para familias que ya están dentro del rango y que no pueden pagar la tarifa mensual. El OSPI estima que entre 50,000 y 60,000 estudiantes no serían elegibles.

Otros obstáculos

Aparte del acceso y el costo, existen otros problemas con el aprendizaje a distancia que pueden ser un obstáculo para los padres. Jones, la instructora de tecnología de Quincy y docente estatal del año 2017, dijo que su distrito ha trabajado en la optimización de la plataforma de aprendizaje para hacer que las computadoras sean fáciles de navegar para los padres que no están acostumbrados a sentarse frente a ellas.

El área rural está dominada por la agricultura, por lo que muchos estudiantes son hijos de trabajadores agrícolas. “La mayoría de nuestras familias se sienten muy incómodas con los dispositivos; temen dañarlos”, dijo.

A Manning, de Spokane, le preocupan los estudiantes sin hogar que no tienen un lugar para instalar una computadora portátil, y mucho menos obtener una señal de Internet. Y también le preocupan los padres inmigrantes que luchan por dominar la tecnología en un idioma que no hablan.

Weisenfeld, docente de la escuela secundaria Pasco que no cuenta con Internet en casa, pasó un tiempo considerable en la escuela la primavera pasada para crear y cargar videos para los estudiantes o hacer videoconferencias en clases. Durante un tiempo, su familia dejó el estado para quedarse en un lugar alquilado con conexión a Internet, donde pudo enseñar a distancia sin tener los mismos inconvenientes.

Mientras buscaba idear sus propias soluciones, tuvo un rayo de esperanza para una solución más estable: Después de decirle a los representantes de Spectrum que estaba conversando con unos periodistas, indicó que le dijeron que la compañía podría considerar cubrir el costo de construcción de su cuadra.

Pero eso es solo una calle.