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Conozca a la familia Reyes Acosta.

Gabriela Acosta y su esposo, Rodrigo Reyes, se mudaron a Tulsa, Oklahoma, desde la Región Central de México en 2013. Antes de que la pandemia irrumpiera en la escena, la vida era lo suficientemente difícil: seis hijos. Transitar por un mundo cuyo idioma dominante no es el materno.

Ahora, Gabriela no está trabajando. El empleo de su esposo no es estable. Además de eso, una nueva complicación con la que deben maniobrar: un sistema escolar en línea inesperado.

Aunque es difícil cuantificar el efecto, expertos y educadores afirman que el aprendizaje a distancia, probablemente, empeoró las disparidades educativas existentes. Les preocupa que los estudiantes ya desfavorecidos del país, incluidos aquellos que están aprendiendo a hablar inglés, se han quedado aún más rezagados.

Education Lab es un proyecto de The Seattle Times que presenta enfoques esperanzadores para los constantes desafíos que enfrenta la educación pública. Se creó en sociedad con la Red de Soluciones para el Periodismo Solutions Journalism Network y es financiado con una subvención de la Fundación Bill & Melinda Gates, Amazon y City University of Seattle. Conozca más sobre Ed Lab.

Para Gabriela Acosta, de 29 años, los cierres de planteles y el estrés financiero “se sintieron como una pérdida de control repentina y abrumadora”.

Pero los Reyes Acosta fueron afortunados: tenían un sistema escolar que rápidamente sobrepasó su presupuesto en interpretación en vivo. Los docentes y trabajadores sociales se enfocaron en comunicarse a menudo y ayudarlos. Y los educadores del distrito tuvieron por objetivo reafirmar el valor de los idiomas nativos de los estudiantes mientras intentaban ayudarlos a aprender inglés.

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Como los Reyes Acosta, cualquiera de los 134,000 aprendices de idioma inglés de las escuelas públicas aquí en Washington enfrentan dificultades logísticas. Los informes sugieren que, de igual manera, los aprendices de idioma inglés en todo Estados Unidos han tenido dificultades para conectarse con sus aulas de clases a distancia.

Pero este patrón no está escrito en piedra. Y a medida que los casi 5 millones de aprendices de idioma inglés del país siguen avanzando en otro semestre perturbado, los factores que ayudaron a esos sistemas escolares a evitar fallarles podrían enseñarles lecciones valiosas a los líderes escolares de Washington.

Tal como The Seattle Times informó en julio, las escuelas en regiones agrícolas como Yakima experimentaron confusión o limitaron el acceso a la tecnología; muchos estudiantes comenzaron a trabajar o a cuidar familiares una vez que llegó la pandemia.

Y ahora, los Reyes Acosta están preocupados, así como sus contrapartes alrededor de Washington. La crisis actual ha tenido un “efecto socioemocional adicional para nuestros aprendices de inglés multilingües”, afirmó Veronica Gallardo, Directora de Educación de Migrantes y Bilingüe de Washington.

Los primeros indicios muestran que la planificación de los docentes, el apoyo a las familias fuera del aula y la inversión en traducción están ayudando a familias como los Reyes Acosta, y pueden marcar la diferencia en cualquier distrito que enseñe a aprendices de idioma inglés. En Tulsa, el apoyo para los aprendices de idioma inglés varía desde lo académico hasta lo práctico, desde aulas virtuales de grupos pequeños para apoyo lingüístico hasta mochilas llenas de ropa interior y calcetines.

En las Escuelas Públicas de Tulsa (Tulsa Public Schools, TPS), casi una cuarta parte de los estudiantes son aprendices de idioma inglés, la mayor parte de ellos hispanohablantes. Los datos de las TPS indican que los aprendices de idioma inglés actuales y anteriores del distrito participaron en una escolarización virtual durante la primavera a tasas más altas que otros grupos de estudiantes. Hasta ahora en este otoño los aprendices de idioma inglés actuales y anteriores están participando al mismo ritmo, de acuerdo con Laura Grisso, Directora Ejecutiva
de Servicios Lingüísticos y Culturales de las TPS.

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Las circunstancias, incluida la pausa en las pruebas estandarizadas, dificultan una mayor cuantificación de la repercusión de estos esfuerzos. Pero la evidencia preliminar, respaldada por entrevistas con alrededor de 20 educadores, padres, académicos y defensores, sugiere que las estrategias de Tulsa están comenzando a dar resultado.

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Los estadounidenses pobres y las personas de color — que juntos representan la mayor parte de los aprendices de idioma inglés — han soportado la peor parte de la devastación de la COVID-19. La mayor parte de los aprendices de idioma inglés predominantemente latinos de Tulsa caen en esta categoría.

Factores estresantes viscerales como hambre y miedo, caos y duelo pueden hacer casi imposible que un niño aprenda. Por lo que uno de los primeros pasos de Tulsa fue alimentar a los niños.

Ese paso se convirtió en una práctica habitual en distritos con altas necesidades. En Tulsa, los casi 40 centros de comida evolucionaron hacia puntos de contacto fundamentales para los padres inmigrantes de recursos insuficientes, como Acosta.

Los padres también pueden recoger paquetes de aprendizaje impresos, suministros de aula y Chromebooks. Asimismo, las Escuelas Públicas de Seattle usaron los centros de comida como puntos de recogida para libros y otros recursos.

Tulsa, que está invirtiendo las primeras nueve semanas del semestre de otoño con aprendizaje virtual, distribuyó 21,000 computadoras portátiles en primavera y otras 14,000 a principios de septiembre.

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“Todo lo que ellos nos han dado ha sido un milagro”, afirmó Acosta.

Al decir “ellos”, Acosta se refería a las varias personas que los apoyan, dentro y fuera del distrito escolar. Una trabajadora social latina hispanohablante ha sido de gran valor. Con regularidad, ella ve cómo están los Reyes Acosta para proporcionarles apoyo emocional, ropa, comida y otras necesidades básicas.

La familia Reyes Acosta se conectó con la trabajadora social por medio de los Servicios Familiares e Infantiles (Family & Children’s Services, F&CS), una clínica de salud mental que ha trabajado durante mucho tiempo con las escuelas de Tulsa. Y un reciente análisis realizado por el Instituto de Políticas de Migración (Migration Policy Institute, MPI) sugiere que dichas asociaciones desempeñan una función especialmente fundamental en la educación de los aprendices de idioma inglés durante la pandemia.

Organizaciones como F&CS “se consideran un recurso confiable para una comunidad que es posible que no tenga motivos para dar mucha confianza”, afirmó Melissa Lazarin, asesora sénior del MPI quien escribió el análisis.

Otra fuente de apoyo: otros padres. Magaly Gomez, una madre de 43 años con tres hijos de Ciudad de México, afirmó que los padres inmigrantes como ella, a menudo, se sienten “incómodos” o “frustrados” cuando interactúan con los educadores debido a problemas de comunicación. En ocasiones se rinden.

Gomez trabaja con el Comité Asesor para Padres de Aprendices de Idioma Inglés del distrito, el cual procura forjar conexiones más sólidas entre las escuelas y familias como la suya. “Somos un equipo: escuelas, padres, niños”, dijo.

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Luego estaban los docentes que han estado colaborando sin cesar desde que comenzó la pandemia. Invirtieron el mismo tiempo comunicándose con los padres, con el fin de informarles sobre las expectativas de las tareas y asegurarse de que no se desanimaran. Un informe federal publicado antes de la pandemia mostró que los aprendices de idioma inglés en todo el país tenían dificultades con el acceso limitado en el hogar a materiales de aprendizaje digitales.

Nunca me había emocionado tanto decirles a mis jefes: ‘Oigan, lo siento mucho, pero me quedé sin dinero’.

Los educadores, especialmente aquellos dedicados a los aprendices de idioma inglés, generalmente, usan LanguageLine, un servicio que conecta a las personas que llaman con intérpretes en tiempo real. Antes de la pandemia, la factura mensual de LanguageLine del distrito promedió alrededor de $2,500, según informó Grisso, quien supervisa los servicios lingüísticos y culturales para las TPS. En abril, las tarifas aumentaron a más de $15,000.

“Nunca me había emocionado tanto decirles a mis jefes: ‘Oigan, lo siento mucho, pero me quedé sin dinero’”, afirmó Grisso.

La comunicación hizo que la escolarización en casa fuera mucho más manejable, afirmaron los padres, y un conjunto de investigaciones indica que dichas conexiones pueden pagar dividendos. “Significa que los docentes están realmente interesados en la educación de los niños”, afirmó Acosta sobre esas interacciones. “No solo dijeron: ‘Está bien, los niños no se encuentran físicamente en la escuela ahora, así que ya no es mi problema’”.

Los aprendices de idioma inglés tienen más probabilidades de tener éxito cuando su contenido es adecuado para el nivel académico pero se adapta para ajustarse a su dominio del inglés, afirmó Tim Boals, quien cofundó y dirige el Consorcio de Diseño Instruccional y Evaluación de Primera Clase (World-Class Instructional Design and Assessment, WIDA), un centro de recursos con sede en la Universidad de Wisconsin para docentes que trabajan con estudiantes multilingües.
Estas capas agregadas explican por qué enseñar a estos estudiantes a distancia puede ser especialmente complicado.

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Pero según explicó Rebecca Adrian, una educadora de desarrollo del idioma inglés de nivel de primaria en Tulsa, el aprendizaje en casa permite que los docentes alientes la alfabetización de los estudiantes en su idioma nativo, lo cual las investigaciones muestran que es otro componente clave del éxito.

“Si puede leer en su primer idioma, no solo puede mantenerse conectado con su familia, sino que también puede desarrollar una variedad completamente nueva de información, de intereses, que no sabía que tenía”, dijo Adrian.

El aprendizaje a distancia en primavera también forzó a los docentes a improvisar. Los educadores citaron una letanía de herramientas: ayudas visuales para brindar asistencia con la lectura de fragmentos y Rewordify.com para simplificar un texto complicado en inglés. Nearpod para presentaciones de diapositivas interactivas con encuestas y Edpuzzle para lecciones interactivas de video con pruebas. Adrian afirmó que ha estado experimentando con ejercicios de redacción de historias de “Elige tu propia aventura” con los productos de Google Suite.

Flipgrid, una aplicación para compartir videos, ha sido particularmente efectiva en las clases de desarrollo del idioma inglés de Tulsa, afirmó Grisso. Los estudiantes se graban analizando indicaciones en videos al estilo de Snapchat que cargan en su aula virtual. Un docente puede preguntar: ¿qué fue lo confuso acerca de la lección de hoy? o ¿a dónde viajarías si pudieras ir a cualquier parte? Puede indicarles que les enseñen a sus compañeros una frase de su idioma nativo.

Independientemente de la herramienta en particular, los docentes de Tulsa destacaron que el bilingüismo y el idioma del hogar de los aprendices de idioma inglés son una ventaja. Dominar la alfabetización y el vocabulario en el idioma nativo puede ayudar al estudiante a desarrollar esas habilidades en inglés, según lo demuestra la investigación.

Todavía estamos aprendiendo; todavía están aprendiendo. Es un gran enredo.

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Y esta mentalidad, sostienen expertos como Gallardo de Washington, es especialmente fundamental a medida que continúa el aprendizaje a distancia.
Por un lado, las estrategias de instrucción destinadas a mejorar el idioma nativo de los niños pueden dar confianza cuando la ansiedad y la inseguridad estén aumentando.

Por otro lado, los estudiantes están mejor preparados para involucrarse y beneficiarse de su instrucción cuando es pertinente para la vida, de acuerdo con una investigación de un equipo de académicos de Hope College de Michigan. Y un estudio de 2016 publicado en Journal of Educational Research determinó que los niños que se sienten empoderados en la escuela tienen más probabilidades que aquellos que no asisten a clases, obtienen buenas calificaciones y establecen altas expectativas educativas.

De igual manera, dichos apoyos pueden ayudar a afirmar sus contextos personales. Y para los niños que pasan más tiempo en casa y se comunican en su idioma nativo, ayuda saber que sus docentes valoran sus identidades.

Por supuesto, Tulsa ha enfrentado obstáculos. Valeria Linares Gomez, la hija de 15 años de Gomez, afirma que la escuela ha sido “muy estresante” en parte porque muchos docentes tuvieron dificultades para adaptarse a la tecnología, lo que dificulta la comunicación y las tareas para la casa. “Todavía estamos aprendiendo; todavía están aprendiendo”, afirmó Valeria, una estudiante de 10.º grado y que aprendió el idioma inglés. “Es un gran enredo”.

Luego está el desafío de mantener las relaciones. “A lo que quiero volver es al sentimiento personal con los docentes o compañeros de clase”, afirmó Valeria. Extraña la simple ventaja de tener un compañero de asiento a quien pueda hacer preguntas si se pierde. Ella y algunos de sus amigos se reúnen para un almuerzo virtual todos los días. Concluyó que el aprendizaje a distancia es “tan, no sé cómo decirlo, inhumano”.

La conectividad también sigue siendo un gran desafío, puesto que 1 de cada 3 de los estudiantes del distrito carece de internet confiable en casa. Acosta afirmó que tuvo que actualizarse a un plan de datos ilimitado para el otoño de manera que sus hijos pudieran iniciar sesión en sus plataformas de forma simultánea. Y si bien la familia Gomez tiene un plan de internet sólido, no siempre es suficiente, afirmó Valeria, y agregó que tiene dificultades para acceder al trabajo de clase mientras su hermano menor juega Fortnite y su hermana mayor está en reuniones.

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El distrito afirmó que está comprometido a subsanar esas deficiencias. A medida que se reanudaron las clases, el distrito de Tulsa les entregó 10,000 puntos de contacto a las escuelas. Las organizaciones comunitarias como la Asociación Cristiana de Mujeres Jóvenes (Young Women Christian Association, YWCA) de Tulsa también afirmaron que reservarán espacios en sus propiedades para salas de estudio ad hoc, cada una equipada con Wi-Fi y muebles que cumplan con el distanciamiento social.

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Antes de la pandemia, Gabriela Acosta asistía a clases de inglés como segundo idioma en las mañanas y limpiaba casas en las tardes; su marido trabajaba en la construcción.

Pero el trabajo de construcción disminuyó una vez que se desató la COVID-19. Acosta dejó su trabajo y las clases para poder atender a los niños a tiempo completo. Los niños no tenían computadoras ni internet confiable.

Las dificultades continúan, pero el acercamiento de Tulsa ha ayudado a mantener a su familia en el camino correcto.

Y los distritos que han puesto en práctica estrategias similares, desde las Escuelas Públicas de Aurora de Colorado hasta el Distrito Escolar de Aptakisic-Tripp del área de Chicago, aumentaron la participación de los estudiantes, de acuerdo con los educadores locales.

Aquí en Washington, Gallardo acreditó los éxitos de distritos como Highline, Wahluke y Selah con la identificación de los estudiantes que no podían conectarse y la obtención de ayuda para ellos.

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En Yakima, los docentes están supervisando a los aprendices de idioma inglés en grupos pequeños durante alrededor de media hora a la vez. Los datos resultantes les permiten a las escuelas hacer seguimiento del crecimiento de los estudiantes. “Los grupos pequeños son lo que realmente reducirá la deficiencia para los estudiantes, no la tecnología”, afirmó Tally García, Directora de Educación Multilingüe del distrito.

Para seguir adelante, Bree Dusseault, profesional residente en el Centro de Reinvención de la Educación Pública de la Universidad de Washington, sugirió que las escuelas experimenten con nuevas formas de organizar a los estudiantes en su desarrollo del idioma inglés en grupos, por ejemplo, reunir estudiantes que asistan a diferentes escuelas.

Favorecer a los aprendices de idioma inglés seguirá siendo difícil a medida que miles de distritos continúen con la instrucción virtual o combinada. Pero si la experiencia de Tulsa constituye una indicación, la escolarización durante la pandemia no tiene por qué retrasar a los aprendices de idioma inglés en ninguna parte.

“Ha sido muy difícil y me he sentido muy impotente”, afirmó Acosta. Sin embargo, agregó que ella y su familia “saben que estos tiempos difíciles pasarán. Todo mejorará”.