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Al igual que las infecciones por coronavirus, aquí se han disparado la incertidumbre sobre la trayectoria del virus en el otoño e invierno y los temores de que la apertura de los edificios escolares intensifique la pandemia.

Después de que un nuevo informe de salud pública sugiriera que las escuelas no pueden abrir hasta que la transmisión disminuya de manera significativa, los distritos del condado de King les comunicaron a los padres que se prepararan para un año escolar que se iniciará en línea. A partir de esta semana, se espera que más de la mitad de los estudiantes de Washington comiencen el año escolar de forma remota.

Pero, ¿qué nos indica la investigación más reciente sobre la efectividad de los cierres escolares? Y, ¿qué dicen los funcionarios federales y locales?

Para abreviar: los funcionarios federales están presionando a las escuelas para que reabran, aunque los asesores todavía no se han definido con respecto a cuestiones fundamentales, por ejemplo en qué grado los niños propagan el virus y si los cierres pueden contener la propagación.

Education Lab es un proyecto de The Seattle Times que presenta enfoques esperanzadores para los constantes desafíos que enfrenta la educación pública. Se creó en sociedad con la Red de Soluciones para el Periodismo Solutions Journalism Network y es financiado con una subvención de la Fundación Bill & Melinda Gates, Amazon y City University of Seattle. Conozca más sobre Ed Lab.

Orientación gubernamental En nuevas directrices emitidas la semana pasada después de que el Presidente Donald Trump presionara al organismo para que priorizara la reapertura de las escuelas, el CDC (Centros para Prevención y Control de Enfermedades) de EE. UU. alentó con firmeza a los edificios escolares para que abrieran. Los nuevos materiales enfatizan el papel crucial de las escuelas y restan importancia en gran medida a los riesgos de transmisión de coronavirus y enfermedad en los niños. El organismo reconoció que no es seguro abrir donde la transmisión es alta, como sucede en varios condados de Washington.

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El organismo federal ha corregido su consejo varias veces, con base mayormente en nuevos hallazgos científicos y actualizaciones de prácticas de salud y seguridad. La corrección más reciente se hizo después de que Trump criticara con aspereza la orientación anterior del CDC, que era más restrictiva. Trump también amenazó con retener el financiamiento para los distritos que mantuvieran cerrados los edificios, aunque no queda claro si tiene el poder para hacerlo.

Entre las recomendaciones más recientes del CDC se encuentran las siguientes:

● Todos deben usar máscaras dentro de los edificios escolares.

● Los líderes escolares deben considerar la posibilidad de organizar a los estudiantes en pequeñas “cápsulas” que se mantengan separadas de otros niños y del personal escolar.

● Las escuelas deben considerar la posibilidad de cancelar los programas extraescolares donde el distanciamiento social no es posible.

● Las escuelas pueden trasladar las clases al exterior o a edificios comunitarios que no se utilicen.

Parte de estos consejos está de acuerdo con lo recomendado por funcionarios de Washington, aunque Chris Reykdal, jefe de escuelas estatales, ha afirmado que está siguiendo el modelo de los funcionarios sanitarios estatales, no del CDC. En junio, Reykdal dijo que esperaba que la mayoría de los distritos reabrieran los edificios. Sin embargo, tras un aumento de los casos este verano y un nuevo informe que sugería que la apertura de las escuelas podría activar el “crecimiento exponencial” de COVID-19, Reykdal afirmó que respeta las decisiones locales de mantener la escuela de forma remota.

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Reykdal y el Gobernador Jay Inslee, junto con Kathy Lofy, Funcionaria de Salud del Estado, anunciaron el 5 de agosto que, con base en los niveles locales de transmisión comunitaria, el retorno a las aulas no sería seguro para la mayoría de los estudiantes de Washington. No obstante, los funcionarios estatales detuvieron en seco los cierres obligatorios de las escuelas y otras medidas. También a favor de la reapertura: un panel científico importante que recientemente sopesó los riesgos para los niños en caso de que las escuelas se mantuvieran cerradas y la American Academy of Pediatrics, que está a favor de la reapertura siempre y cuando se pueda llevar a cabo de forma segura.

Investigaciones incipientes

Los investigadores siguen trabajando para contestar dos preguntas: cuán efectivos son los niños para propagar el coronavirus y en qué medida los cierres escolares contribuyen a contener la transmisión.

El miércoles, nos acercamos un poco más a la respuesta de la segunda. Los investigadores publicaron un estudio en el Journal of the American Medical Association revisado por colegas que sugiere que el cierre de las escuelas tuvo efectos drásticos: los cierres ayudaron a salvar decenas de miles de vidas y dieron como resultado casi 1.4 millones menos de casos de coronavirus, determinaron los investigadores.

Por otro lado, los datos llegaron con varias prevenciones y advertencias de los investigadores, que alertan en contra de usar los resultados para mantener cerradas las escuelas. Los datos provienen de un período en que las escuelas no estaban tomando precauciones de seguridad, como exigir máscaras y distanciamiento social, y es probable que no serían aplicables a la actualidad, cuando numerosos distritos tienen planes de hacer cumplir esas medidas.

La investigación tampoco pudo descartar la posibilidad de que otros factores, como el cierre de comercios o las reglas de distanciamiento social, contribuyan a los resultados.

“El problema es que la mayoría de los lugares, incluido Seattle, cerraron las escuelas muy cerca del momento en que hicieron todos esos otros cambios”, explicó Dimitri Christakis, director del Center for Child Health, Behavior and Development en el Seattle Children’s Research Institute. “Resulta muy difícil deslindar la contribución neta de las escuelas”.

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Los científicos sondearon datos de cierres de escuelas, índices de incidencia de coronavirus y mortalidad desde principios de marzo, antes de que cerrara la mayoría de las escuelas, hasta principios de mayo en la totalidad de los 50 estados. Usaron un análisis estadístico para buscar asociaciones entre la fecha de cierres de escuelas y los cambios diarios en los desenlaces del coronavirus. El cierre de escuelas fue más efectivo en los lugares que cerraron antes que en los que cerraron después.

Los investigadores también siguen intentando determinar si los niños portadores de coronavirus pueden propagárselo a otros. El jueves, los investigadores informaron que los niños infectados pueden ser portadores en la nariz y la garganta de al menos tanto coronavirus como los adultos, lo que agrega peso, aunque no prueba definitiva, a que los niños transmiten el virus. La investigación sigue a un estudio grande de Corea del Sur que sugiere que los niños transmiten el coronavirus en diversos grados según la edad que tengan; eso es un factor importante a tener en cuenta para decidir cuándo y cómo abrir las escuelas.

Los niños entre 10 y 19 años propagan el virus como mínimo con igual efectividad que los adultos, según lo determinaron los investigadores. Los niños más pequeños tienen menor probabilidad, pero son igualmente capaces de transmitir el virus.

Una vez más, los datos no son definitivos. Los investigadores, que rastrearon a los contactos de más de 5700 personas con coronavirus, solo siguieron a personas sintomáticas y no registraron de qué forma los niños asintomáticos propagan la enfermedad. La decisión de los investigadores de agrupar a los niños de 10 años con los adolescentes también deja poco claro si los adolescentes de menos edad son tan capaces de propagar el virus como los de mayor edad.

“Esto nos agrega indicios de que habrá una transmisión sustancial proveniente de al menos una parte del grupo entre los 10 y los 19 años de edad, pero deja numerosos interrogantes”, afirmó Carl Bergstrom, profesor de biología en la University of Washington.