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A partir de 2020, cada vez más residentes de Washington podrán acceder a la universidad por menos dinero. Para muchos, será gratis.

Alrededor de 110.000 estudiantes de ingresos bajos a medios serán elegibles para obtener ayuda todos los años, incluidos adultos que nunca hayan obtenido un título y quieran ir a la universidad. Ya no habrá más listas de espera para obtener ayuda financiera.

Estos cambios serán posibles gracias a una ley arrolladora sobre educación superior que se aprobó junto con el presupuesto para la Legislatura y que ayudará a las familias con ingresos medios en el estado (casi $92.000 por año para una familia de cuatro). Todavía no ha sido aprobada y convertida en ley por el gobernador Jay Inslee, quien pidió a la Legislatura que expandiera la ayuda financiera, pero los expertos ya están diciendo que la ley tendrá impacto nacional.

Es un enfoque «único y brillante», dijo la experta en ayuda universitaria Sara Goldrick-Rab, quien es profesora de la Temple University y autora del libro: Paying the Price: College Costs, Financial Aid, and the Betrayal of the American Dream. Afirmó acerca del proyecto: «Es la ley de ayuda financiera para la educación superior estatal más progresista que haya visto en muchos años a nivel estatal».

Se espera que la Ley de Inversión en la Fuerza Laboral Educativa recaude cerca de mil millones de dólares en cuatro años en el impuesto sobre las actividades económicas con un pago escalonado en tres etapas. Lo pagarán alrededor de 82.000 de los 380.000 contribuyentes que pagan este impuesto, es decir, un quinto de todas las empresas.

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También se dispondrán unos 300 millones de dólares en dos años para universidades y colegios públicos, con inversiones específicas para mejorar los campos con demanda alta, como informática, ingeniería y salud, y brindar lo que la Legislatura denominó «asistencia básica» para blindar contra la recesión a las universidades y colegios.

Ana Mari Cauce, presidenta de la Universidad de Washington (UW), dijo que la ley es un triunfo importantísimo, no solo porque elimina la lista de espera de ayuda financiera, sino también porque les permitirá a las universidades enfrentar de una mejor manera las crisis. «Hablamos de la importancia de que este sea el año de la educación superior y creo que la Legislatura puso esas palabras en práctica», afirmó.

Los estados se han convertido en laboratorios para los experimentos de universidades «gratuitas», dijo Jenna Sablan, profesora investigadora del Centro para la Educación y la Fuerza Laboral de la Georgetown University. Los programas van desde la promesa de contar con una universidad comunitaria gratuita en Tennessee hasta el programa de becas Excelsior de Nueva York, que ofrece matrículas gratuitas para el sistema de universidades públicas estatales de dos y cuatro años para familias con ingresos de hasta $125.000.

Sablan dijo que el programa de Washington es el que más se asemeja al programa de becas Excelsior. Pero el programa de Nueva York les exige que vayan a la universidad a tiempo completo e indica que, si se mudan de estado, la beca puede convertirse en préstamo.

El programa de Washington no tiene esas características. Los estudiantes de familias con ingresos de hasta $50.000 por grupo familiar de cuatro pueden ir a universidades públicas de dos o cuatro años en Washington sin pagar matrícula, y los estudiantes con familias de ingresos mejores, cerca de $92.000 para una familia de cuatro, también reciben ayuda financiera.

Con la financiación adicional, Washington invertirá $845 millones en el bienio 2019-2021 para obtener ayuda financiera. Es probable que esta sea «la promesa de ayuda financiera más generosa del país», no solo por los montos que se otorgan, sino también por las diferentes maneras en las que se puede usar el dinero, dijo Rachelle Sharpe, sub directora ejecutiva del Washington Student Achievement Council, agencia gubernamental que controla los programas de ayuda financiera.

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Por ejemplo, la ayuda otorgada puede ser utilizada por cualquier residente del estado de Washington que sea elegible para obtenerla, que no tenga ya un título de grado y que quiera obtener algo menor que un título de grado (por ejemplo, un certificado) en una universidad o colegio comunitarios. Se puede usar en 66 casas de estudio de Washington (incluidas muchas de las universidades privadas del estado) y les permite a los estudiantes asistir a tiempo parcial. También cubre las prácticas.

«No conozco ningún otro estado que haya hecho lo que hicimos nosotros», dijo el diputado republicano Drew Hansen, representante por Bainbridge, quien patrocinó la ley. Esta ley crea una cuenta nueva, la Cuenta de Inversión en la Fuerza Laboral Educativa, que solo se puede utilizar para programas, operaciones y compensaciones de educación superior, y programas de ayuda financiera para estudiantes financiados por el estado.

La Washington Retail Association y la Independent Business Association of Washington se opusieron a la ley, al igual que las clínicas independientes. Dijeron que esto aumentaría los costos y que dificultaría que los médicos rurales pudieran seguir trabajando. En general, los diferentes partidos la aceptaron sin problemas.

Aunque el Ministerio de Hacienda no puede divulgar información sobre cuánto pagarán cada una de las empresas, parece que solo dos, Microsoft y Amazon, entran en la categoría del 2,5% en el impuesto sobre las actividades económicas (empresas de informática avanzadas y selectas con ganancias a nivel mundial que excedan los 100.000 millones de dólares).

Pero la ley también limita el pago impositivo en un monto entre 4 y 7 millones de dólares al año. Esto significa que las dos empresas contribuirán entre un 2% y 3,6% de los 380 millones de dólares totales que se recaudarán en los primeros dos años con el aumento en este impuesto. Ambas empresas se negaron a decir exactamente cuánto pagarían con esta ley y también señalaron que han contribuido a la educación superior en Washington de otras maneras.

A principios de este año, en una editorial de opinión del Seattle Times en la que se apoyaba esta medida, el presidente de Microsoft Brad Smith y otros dos coautores, incluida Cauce, dijeron que las empresas de tecnología deberían pagar «un poco más» porque se beneficiarán por contar con una fuerza laboral con educación superior. Más tarde, Amazon también apoyó la ley.

Adiós a la listas de espera

Con más de 50 años de existencia, el programa de asistencia financiera State Need Grant del estado de Washington ha sido uno de los programas más generosos de todo el país. Pero también se quedaba sin dinero todos los años. Este año, unos 92.000 estudiantes recibieron el apoyo, y otros 18.000 calificados no recibieron nada.

Esta nueva ley reemplaza el programa State Need Grant con la Washington College Grant que es más generosa y comenzará en otoño del 2020. Esta ley es un derecho, una garantía de que los estudiantes con familias que cumplan con las condiciones para recibir la asistencia contarán con el monto total para matriculación y cuotas si quieren asistir a una escuela pública estatal, y una parte de la matrícula si asisten a escuelas o universidades privadas acreditadas.

«Esto nos deja sin palabras», dijo Sharpe, que lleva 22 años trabajando en problemas de asistencia financiera.

La garantía «es enorme», reconoce Mary Jean Ryan, directora ejecutiva del Community Center for Education Results, una ONG que trabaja con los distritos escolares del condado de South King. «Los estudiantes y familias elegibles pueden contar con asistencia para ir a la universidad».

Si el plan estuviera vigente hoy, le daría a un estudiante universitario de la UW elegible $11.207, el costo de la matrícula y aranceles para este año. Actualmente, el monto máximo del programa State Need Grant para un estudiante de la Universidad de Washington es de $9745.

Además, ese estudiante seguramente sería elegible para el programa Pell Grant, que le otorgaría unos $5000 adicionales, dijo Sharpe.

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La ley también amplía los montos más pequeños de ayuda para los estudiantes de familias con ingreso medio, o casi $92.000 al año para una familia de cuatro. Para muchas familias en zonas rurales, en donde los niveles de ingreso están por debajo de la media, esta ley implica una promesa de matrícula gratuita o reducida, dijo Hansen.

La ayuda será particularmente útil para estudiantes con familias que ganan apenas más que el número de corte del antiguo programa de ayuda financiera. Esos estudiantes no pueden acceder a préstamos para cubrir el costo y la universidad queda fuera del alcance de sus manos, dijo Sharpe.

Cómo pagar los verdaderos costos

Está claro que la matrícula no es el único costo. Las autoridades de la Universidad de Washington dicen que un estudiante que vive en su casa necesita unos $8000 adicionales para alimentos, transporte y otros gastos; un estudiante que vive en el campus necesita $16.500 adicionales para vivienda, alimentos, transporte y otros gastos. Una de las críticas a los planes de «universidad gratuita» son que no se tienen en cuenta todos los gastos. Pero como este plan no es una beca total, los estudiantes elegibles seguirán recibiendo dinero del programa Pell, y así la ayuda financiera será casi igual al costo total de la universidad.

También aparece otra crítica a la educación gratuita: la mayor parte del dinero va a la clase media, ya que los estudiantes de ingresos bajos ya son elegibles para la asistencia financiera. Ese era uno de los argumentos en contra del programa Seattle Promise, parte de un impuesto aprobado por los votantes el pasado noviembre que les permite a todos los futuros estudiantes de las secundarias públicas de Seattle acceder gratuitamente a una de las tres universidades comunitarias de la ciudad. (La Washington College Grant posiblemente reduzca un poco el costo para los contribuyentes de Seattle, dado que habrá más dinero del estado para los estudiantes elegibles).

El programa State Need Grant y el programa estatal relacionado College Bound hicieron posible que muchos estudiantes de Washington llegaran a la universidad, incluida Daniela Suarez, quien creció en Olympia y ahora está en los primeros años en la Universidad de Washington.

Suarez dijo que tenía miedo de no poder obtener nunca un título porque sus padres no ganaban suficiente dinero como para pagar una matrícula. Pero el asesor de la escuela secundaria de Suarez le dijo que era elegible para el programa State Need Grant y a otros programas de asistencia financiera, lo que le permitió asistir a la universidad comunitaria South Puget Sound como paso intermedio para luego llegar a la Universidad de Washington.

«Antes no tenía esperanza alguna», dijo.

 

Translation performed by JR Language Translation Service, Inc.

Traducción provista por JR Language Translation Service, Inc.