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Mientras que los incendios forestales empeoran en Washington, funcionarios estatales adoptaron reglas de emergencia el viernes para proteger a los trabajadores al aire libre de los peligros por exposición al humo.

Las nuevas medidas, publicadas por el Departamento de Labor e Industrias del estado, requieren que patrones provean a sus trabajadores con acceso a lugares con aire filtrado adecuadamente, descansos y cambios al horario de trabajo cuando el Índice de Calidad del Aire establecido por la Agencia de Protección Ambiental llegue a 151.

En este nivel, los patrones también deben monitorear la calidad del aire, entrenar y notificar a sus empleados sobre los peligros para la salud por exposición al humo, así como proveer máscaras de protección respiratoria aprobadas por el Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional, como mascaras N95 y P100

“Los incendios forestales afectan regiones enteras… y los trabajadores en ambientes al aire libre están especialmente en riesgo”, dijo Dina Lorraine, portavoz de L&I.

Como los trabajadores están activos suelen tener niveles de respiración más altos, por lo cual inhalan más humo que alguien que está en reposo, dijo.

Washington es sólo el segundo estado en publicar regulaciones para proteger a los trabajadores contra humo de incendios forestales.
California adoptó medidas similares en 2019.

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Si los niveles de calidad del aire están por debajo de 151 el estado sólo alienta a los patrones a seguir las reglas de emergencia. Aunque las nuevas protecciones ya están en efecto, los empleadores tendrán un período de gracia de siete días para implementarlas. Los entrenamientos, por otro lado, serán requeridos a partir del 2 de agosto.

Erik Nicholson, ex vicepresidente de la Unión de Campesinos Unidos, dijo que las protecciones no son suficientes, ya que el humo de los incendios forestales es dañino para los trabajadores en niveles más bajos que el umbral de 151 establecido por L&I. Alentar a los empleadores a actuar a niveles inferiores a 151, en lugar de exigirles, es una falla a los trabajadores, dijo.

“No tiene ningún sentido”, dijo Nicholson. “Hemos visto demasiadas veces en la agricultura casos donde los productores no brindan a los trabajadores la seguridad y la protección que necesitan”.

Estas regulaciones se produjeron después de que más de 900 incendios en el estado han quemado al menos 140,000 acres, algunos cerca de comunidades agrícolas, como el incendio Red Apple cerca de Wenatchee. A principios de este mes, el estado publicó una regla de emergencia para proteger a los trabajadores agrícolas y otros trabajadores al aire libre contra las enfermedades relacionadas con el calor.

Actualmente no existen reglas que estipulen que los empleados dejen de trabajar cuando el humo alcanza un cierto nivel. Los defensores de los trabajadores agrícolas siguen preocupados y se preguntan si los trabajadores continuarán trabajando en condiciones indeseables y peligrosas, como lo hicieron el año pasado.

“Los trabajadores agrícolas y otros trabajadores ‘esenciales’ son un escudo humano que protege a los americanos de los peligros inmediatos del calor mortal y el aire lleno de humo tóxico”, dijo Elizabeth Strater, directora de campañas estratégicas de la unión.

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Jon DeVaney, presidente de la Asociación de Árboles Frutales de Washington, dijo que la mayoría de los productores ya han abordado las nuevas reglas en sus planes de seguridad en el lugar de trabajo. Dijo que al grupo le complace que las regulaciones sigan el mismo estándar que California, porque crean consistencia.

Los productores no están necesariamente optimistas cuando el estado toma medidas de emergencia porque necesitan tiempo para prepararse y muchos están en medio de su cosecha, dijo DeVaney.

En los últimos años, los trabajadores agrícolas continuaron trabajando en humo denso que la Agencia de Protección Ambiental considera insalubre y peligroso. El Yakima-Herald reportó el año pasado que la Unión de Campesinos Unidos y la Fundación enviaron una carta al estado abogando por reglas de seguridad con respecto a incendios forestales, después de ver a cientos de trabajadores en los campos sin máscaras respiratorias cuando los niveles de la calidad del aire alcanzaron 151, 300 y más.

Strater dijo que es frustrante ver al estado esperar un “infierno absoluto” antes de moverse para proteger a los trabajadores. Eso no ocurre en muchas otras industrias donde la acción es más proactiva.

Durante el último periodo de incendios forestales, trabajadores agrícolas de temporada que trabajaban con una visa H-2A fueron evacuados del humo y trasladados en autobús a un parque en Brewster, donde pasaron la noche sin cobijas. Las nuevas reglas de emergencia no proveen protecciones de vivienda para los trabajadores de temporada, ya que son específicas para entornos de trabajo al aire libre, dijo Lorraine.

La exposición al humo puede provocar una serie de problemas de
salud como ojos secos, dolor en la garganta, dolor de cabeza, ataques cardíacos, problemas de salud a largo plazo y, en los casos más graves, incluso la muerte, según el Departamento de Ecología del Estado de Washington. El departamento alienta a las personas con afecciones de salud como asma a limitar sus actividades al aire libre cuando los niveles lleguen a 51.

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Los niveles de calidad del aire en 101 son poco saludables para las
mujeres embarazadas, personas resfriadas o con afecciones de salud subyacentes como asma o diabetes. Niños, adolescentes y personas mayores de 65 años también corren riesgo a estos niveles.

Strater dijo que ella y los equipos de voluntarios de la unión han visto a niños menores de 12 años en los campos trabajando de noche o en el calor. La desesperación económica y la falta de cuidado infantil durante los turnos de noche pueden obligar a las personas a llevarse a sus hijos al campo, dijo.

Cuando los niveles superan 150, el Departamento de Ecología recomienda que todos limiten el tiempo que pasan al aire libre y eviten cualquier actividad extenuante, y las personas en riesgo no deben estar afuera en absoluto. Los niveles mayores a 200 comienzan a ser muy poco saludables y resultan peligrosos más allá de 300 y hasta alcanzar 500.

“En estas circunstancias, el aire es visiblemente veneno y no tener un límite donde los trabajadores estén protegidos es desalentador y
peligroso”, dijo Strater.