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Mientras las temperaturas continúan rondando alrededor de 100 grados en los campos y huertos al este de las Cascadas, Washington busca adoptar reglas preliminares de emergencia para proteger a los trabajadores agrícolas de enfermedades y muertes relacionadas con el calor.

Los esfuerzos para proteger a los trabajadores de campo en Washington siguen a los de Oregón, los cuales fueron finalizados por la División Estatal de Seguridad y Salud Ocupacional el jueves. Las nuevas reglas temporales de emergencia entrarán en efecto de inmediato y durarán 180 días.

“Frente a una ola de calor sin precedentes en el noroeste del Pacífico- y sus trágicas consecuencias, es absolutamente vital que continuemos construyendo nuestras defensas contra los efectos del cambio climático, incluidos los eventos de calor extremo”, dijo Andrew Stolfi, director de la agencia estatal que incluye OSHA de Oregón.

El Departamento de Labor e Industrias del estado de Washington publicó el viernes las reglas que entraran en efecto el 13 de julio.

Cuando la temperatura alcance 89 grados, las nuevas reglas, en combinación con reglas existentes, requerirán que los empleadores alienten a los trabajadores a tomar descansos pagados para que no sufran de calentamiento excesivo. Los empleadores tendrán que asegurarse de que haya agua fresca disponible, y deberán monitorear la salud de los trabajadores bajo el calor. Adicionalmente, deberán tener por escrito un programa de prevención contra la exposición al calor y ofrecer entrenamiento a los trabajadores, según el documento.

Las nuevas reglas también requieren que los empleadores provean lugares con sombra cuando las temperaturas alcancen 100 grados y den descansos de diez minutos con paga cada dos horas. Violaciones de estas reglas pueden ser reportadas anónimamente al Departamento de Labores e Industrias.

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Más de 180 personas murieron durante la ola de calor en ambos estados, incluido un trabajador agrícola de Oregón cuyo cuerpo fue encontrado en el campo de arándanos. Los sindicatos y defensores de trabajadores agrícolas en ambos estados han pedido más descansos, acceso a lugares con sombra y otras protecciones para los hombres y mujeres que trabajan bajo el calor en los campos y huertos del noroeste.

En Washington, oficiales de salud del estado han confirmado por lo menos 78 muertes relacionadas con el calor. Desde el jueves no se han recibido reportes de trabajadores agrícolas de Washington que hayan muerto o hayan sido hospitalizados por exposición al calor, según Dina Lorraine, la portavoz del Departamento de Labor e Industrias. Las reglas estatales requieren que los empleadores informen sobre las muertes y hospitalizaciones de un empleado en el lugar de trabajo dentro de las ocho horas, pero eso no siempre sucede, dijo Lorraine.

La ola de calor que alcanzó su punto máximo a fines de junio en el noroeste del Pacifico llego a temperaturas de 177 grados en algunas áreas. Voluntarios de la Unión de Campesinos Unidos y organizaciones similares se dirigieron a los campos para dar agua fría y Gatorades a los trabajadores que continuaron laborando bajo estas condiciones, con mínimo o sin ningún descanso ni acceso a sombra.

Se ha puesto demasiado énfasis en proteger los cultivos y no lo suficiente en proteger a los trabajadores, dijo Edgar Franks, director político y de campaña de Familias Unidas por la Justicia, un sindicato de trabajadores agrícolas independiente que ayuda a los trabajadores indígenas y sus familias.

“No deberíamos tener que esperar a que mueran nuestros trabajadores agrícolas para hacer algo”, dijo Franks. “Podemos hacer algo ahora mismo”.

Las regulaciones actuales para proteger del calor excesivo a quienes trabajan al aire libre están en efecto de mayo a septiembre y requieren que los empleadores provean agua en los campos y entrenamiento para que los trabajadores pausen cuando la temperatura llegue a los 90 grados.

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Erik Nicholson, ex vicepresidente de la Unión de Campesinos Unidos, se unió a las discusiones con líderes estatales esta semana para mejorar las reglas estatales de protección contra el calor. Nicholson dijo que las reglas deben fortalecerse para exigir que los trabajadores tengan acceso a descansos con sombra durante las temperaturas muy altas y aumentar la frecuencia de los descansos durante las olas de calor.

“Hemos estado presionando con toda nuestra fuerza. Estamos muy preocupados”, dijo Nicholson.

Nicholson dijo que los líderes estatales deben analizar más a fondo las 16 muertes por calor que se han reportado desde el jueves en los condados al este de las Cascadas, para determinar si algunos eran trabajadores agrícolas que pudieron haber muerto en casa después de terminar su turno.

Dijo que algunos de los trabajos agrícolas más duros durante una ola de calor se hacen en el campo, como cambiar las tuberías de riego o trabajar en los campos de lúpulo, donde la sombra puede ser difícil de encontrar.

El costo del calor y el trabajo al aire libre en Washington se documentó́ en un estudio de reclamos de compensación para trabajadores estatales. El estudio, publicado el año pasado en la Revista Americana de Medicina Industrial, examinó 918 reclamos por enfermedades relacionadas con el calor que fueron presentadas por trabajadores de Washington durante un período de 11 años que finalizó en 2017.

La publicación encontró́ que 654 de esos reclamos fueron aceptados y concluyó que las normas estatales no están protegiendo adecuadamente a los trabajadores frente a olas de calor más frecuentes y extremas.

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El calor ha sido mortal para los trabajadores agrícolas en Estados Unidos en el pasado. En 2005, Manuel Camacho, de 64 años, murió́ por una apoplejía causada por calor sufrido en una granja cerca de Moxee en el condado de Yakima, según el Yakima Herald-Republic. Su muerte provocó una investigación por parte del estado, la cual generó algunos esfuerzos para mejorar las reglas de protección de los trabajadores agrícolas, según Nicholson.

“Literalmente han tenido que morir trabajadores para que implementemos reglas. Esa es la historia de California. Esa es la historia de Oregon. Esa es nuestra historia”, dijo Nicholson.

En Washington, Franks informa que algunos trabajadores se enfermaron durante la reciente ola de calor. Cita un caso en el que una trabajadora agrícola en Burlington, del condado de Skagit, mostró síntomas de estrés por calor y fue llevada al hospital después de que se desmayó́ porque sus supervisores no estaban monitoreando la salud de los trabajadores.

“La gente no sabía qué hacer, así que cundió el pánico”, dijo Franks. “Tenemos que asegurarnos de que nuestros trabajadores y supervisores reciban información sobre el estrés de calor porque puede ser de gran ayuda”.

Además de garantizar que los trabajadores reciban descansos, agua y acceso a la sombra durante estas altas temperaturas, existe la necesidad de simplificar el proceso de reportar violaciones laborales y explicarles a los trabajadores que no enfrentarán represalias por reportar violaciones al estado, dijo Franks.

Algunos de ellos pueden sentirse obligados a trabajar bajo condiciones indeseables, y a menudo peligrosas, por temor a represalias si se niegan a continuar trabajando, dijo.

“Es bueno tener ese lenguaje en papel, pero en práctica no se ve así, especialmente con la cantidad de presión que existe en los campos para nuestros trabajadores”, dijo.

La Prensa Asociada contribuyó a este informe.